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Mostrando entradas de 2019

Complicidad.

Supongo que sabe que su sonrisa adquiere hacerme transigir. Que puedo dejar de mirarle el culo a la moza y a la amiga de esa amiga que nunca tuve. Que consigue que haga el idiota sin ruborizarme, que la complicidad sea tanta que pueda contarle de aquella vez que me caí en un charco, algo sobre la eyaculación precoz con cierta rubia teñida, algún vicio inconfesable, o hablarle del beso que le di al aire pensando que el amor de mi infancia jamás se apartaría. Supongo que sabe que su sonrisa hace girar las agujas del reloj a una velocidad distinta a la que acepta la cordura. Que hace un minuto era de día y ahora tiene una estrella entre los labios que jamás será fugaz. Que ignoro por completo si ha preferido zapatos sin tacos para no despertar al hombre equivocado. Si lleva el pelo arreglado o una selva incontrolable, si es un vestido nuevo, o el mismo que he pensado desabrocharle mil veces. Supongo que sabe que cuando sonríe me duele tanto parpadear como una guerra en Siria. Que el olvid...

No vuelo, planeo.

La máscara social que nos corrompe se siente afligida por los callos de los alguaciles que el viento les provoca. Chocan contra los parabrisas de las miradas de las personas que odian que puedan volar. La perspectiva cambia constante en el flujo de lo que llamamos tiempo, como si fuera todo lineal, o al menos eso creía hasta un infortunio evento desarrollado en la dureza del agua, esa fina capa que parece impenetrable por las mentes livianas. Si te paras en el agua todos afirmarían que sos algún tipo de profeta o un mesías, sin embargo la única profecía que se cumple es la del mediocre. Si yo fuera un alguacil, no volaría. Estaría preso del viento, a su merced, flotaría hacia donde me lleve. Ni siquiera haría el mínimo esfuerzo de agitar mis alas. No tendría sentido, el viento es más fuerte y los callos más duros. Pero no me hundo, porque los alguaciles como yo nos paramos en el agua y la pequeña ola que nos quiere aplastar, la usamos como si fuésemos patinadores sobre hielo. ...

El último suspiro.

Te observo y lo único que veo es una gran O dibujada en mis labios. Aun sigo incrédulo de tu existencia en mi vida. No quiero salir de este círculo que me crean tus abrazos. Hoy sentí tu tristeza y de un tirón casi se me acaba el mundo. He descubierto que la poesía es como tu, que en cuando te comienzo, no puedo parar hasta devorarte. Estoy condenado a tu romanticismo pornográfico, a tu lujuria diaria y a tu devoción taciturna. Es que vos sos sos como esa lengua filosa que relame mi alma y en otros sitios de pecado. Para navegar en bucle dentro de mis venas. Y entonces siento envidia. Envidia de los que te han suspirado alguna vez y tu les hayas devuelto el suspiro. Todo lo que deseo es que este sea tu último suspiro, y el mio también.

Gimiendo un te amo.

Hay quienes dicen que la fidelidad es cosa de pobres porque no tienen plata para irse de putas. Pero ellos no la ven ahí recostada con su piel haciendo juego con las sábanas medio vestida o medio desnuda, nunca supe las verdaderas intenciones de su tanga. Yo tengo la certeza, de que la diferencia entre hacer el amor y coger reside en si uno de los dos pide un remis para irse a su casa una vez terminado el acto. Remisero es el oficio que más sabe de desamor en este asqueroso país. Por eso cuando ella me pidió que la abrace para dormir, con los pómulos recién incendiados de mi última aventura pirotécnica, yo suspiré de alivio. Era amor. Aunque momentos antes nos comíamos como animales y lo hiciéramos aferrados a las rejas de la ventana, y mis dedos se clavaran en sus caderas, y sus dientes en mi lengua, aunque estuvo a dos suspiros de convertirse en asesina y yo en el muerto con el paisaje más hermoso. Era más bonita la muerte allí entre sus piernas que la...

Duele pero no.

Maldito insomnio, podredumbre infectada de algoritmos sin resolver en mi cabeza. Duele como en el alma, como si quemara sin quemar, como si ardiera sin arder, pero se siente en lo más hondo del ser. Se destruyen los pensamientos mientras se van recreando, porque el aburrimiento nunca termina, siempre renace del que muere, son efímeros pero eternos. Nadie entiende, nadie comprende, nadie ayuda. Los consejos vuelan y se estrellan contra la nada que provoca tu mirada. Ya no hay nada que ver ni observar. Todo es un juego que no tiene fin, ni tampoco reglas a las cuales seguir como para darle una estructura. Quema sin quemar, arde sin arder. Son vestigios de la niñez, quizá de mucho antes, quizá desde que éramos polvo de estrellas, algunos átomos de carbono flotando por ahí, esquizofrénicos y alterados por alguna frecuencia que no supimos entender, que no pudimos analizar. Duele sin doler, arde sin arder.

Por el miedo de tu nombre.

Los domingos siempre me parecieron el mejor día para suicidarse, a veces cuando observo el acantilado de tu foto pienso en saltar y desvanecer de este mundo. Mi cobardía me dice al oído que no hay prisa, que vos estarás allí por los siglos de los siglos y observaras caer a otros que ni siquiera te vieron. ¿Cómo es posible matarse sin conocerte? Yo te conozco y me ronda la idea pero no me atrevo y termino escribiendo algún poema que es como matarse un poco. Y vos  me leerás en ese sofá que se te queda pequeño inflada por el ego y la soberbia, pensando que aún te cambio el nombre, gritándome que no existe ninguna Raquel, que no tengo huevos de colocar el tuyo, adivinando de quién me escondo esta vez. Como si Raquel acabara en tus caderas. -Tus mujeres empezaran en mis rodillas- Y lo decías tú, que solo te arrodillabas cuando no había preservativos. Hace tiempo que no te dibujo en la punta de mi sexo para inundarte la cara, deberías creerme cuando te aseguro que no ocupas todo mi cer...

Números.

Los 3 kilómetros que nos separan, los 17 lunares de tu cuerpo, las 11 pequitas alrededor de tu nariz, tú talla 85/90, mis 89 viajes a verte, un trillón de cigarros después de, mis 6 copas de más, tus 2 prendas de menos, tus 155 mmmmmm, tus 217 aaaaahhhhhhh, los 2 satélites inversos en tu mirada, mis 7 pecados capitales. Que mierda que lo convierta todo en matemáticas y no exista un número real para decirte lo mucho que te amo.

Existes.

Prefiero mil veces que me insultes, a tener que traducir otro silencio de esos que se acaban para siempre, con el aire insuficiente de un suspiro. Prefiero que me odies al extremo a que olvides sin esfuerzo mi existencia. Que me lleves de tu mano hacia la muerte a vivir sin que eso a vos te importe. Quiero que me busques en el mate cocido de tus mañanas, que me sorprendas desnudo pensándote en la ducha, que te inventes toboganes que nos lleven al sofá, laberintos de deseo de tus ojos a los míos. Y quiero que me rompas y me armes a tu antojo, olvidando el invierno a los pies de tu cama, que el verano nos encuentre sudando de risa, una noche cualquiera de algún mes con tu nombre. Que prefiero tus uñas tatuándome el pecho, con palabras que se dicen para asustar a un niño, cicatrices que hablen del amor y sus penas a esta piel de suburbios que mendiga caricias. Que prefiero tu nombre decorando buzones y tus manos bilingües llenando alacenas y tus ojos de nadie y tu culo inefable, que pre...

Ayuda.

Duele, no saben lo que duele. Arde, raspa, resuena y retumba. Cada vez que lo pienso muero un poco más por dentro. Duele más que la traición de un amigo, o de la amistad propiamente dicha. La casa huele a hierro oxidado, y eso que siempre está llena de Lisoform por todos lados. Igual sigue doliendo. Dolió el testimonio mentiroso para salvar tu pellejo y dejar el mio asándose lentamente. Dolió hacerse cargo de tus desgracias y vicios porque yo no soy ningún buzón abierto. Duele no verla a ella mas seguido, a cortar parte de su felicidad, a atarle un par de plumas para que no despegue, siendo que es tan hermoso verla volar. Quema, este colchón que no es sommier, que saca ampollas incurables en mi espalda, que no cabemos los dos aunque seamos fusión cuando nos unimos. Las puertas están lejos, a kilómetros de mi temblorosa mano. No me animo ni a escuchar si alguien golpea. Me hice sordo de visitas. Me aisle de los suspiros ajenos y sus juicios de c...

Somos

De esos ojos que nos miran con pasión al vernos desnudarnos, y con alegría al vernos sonreír. De esos ojos que lloran cuando sentimos que nos quedamos sin fuerzas para continuar. De esa boca que nos besa con labial sin importar terminar como payasos recién pintados, esa boca que nos borra el pasado y nos colorea el presente con besos sabor amor. De esas manos que acarician desde los complejos hasta el ego, viéndolo todo hermoso. Esas manos que te dan un empujón de valor y también se estiran al rescate. De esa lengua que nos invita a ver las estrellas sin telescopio, y nos baja la luna sin antes prometerla. De esos brazos que dan refugio en la tempestad, paz en el medio del caos ,y espacio en la necesidad de soledad…calor en invierno, y aire en verano. De palabras que nos hacen sentir mas de lo que creemos merecer. De atención y comprensión, de consuelo. De perdón y gracias. De te amo hasta cuando me enojo. De te espero aunque sean mil años. Somos de quien nos hace sentirnos “Una singul...

Composición química.

Estamos hechos de cordilleras de disculpas, de atardeceres con lentes oscuros para que no veas donde miro cuando no te miro tanto. Estamos hechos de hierro, encerrados por nosotros mismos, y por el incansable juicio de los demás. Aristócratas de la moral ajena. Estamos hechos de olvido, de fechas importantes que ya no recordamos por amor o por odio. Por el eco de un portazo. De insultos afilados como cuchillos ciegos. De dolores de espalda y de cabeza, de tabletas de ibuprofeno y un cajón lleno de alplax por todos lados. De perchas en un ropero con olor a olvido que sostienen un Verano que nunca volverá. De aquellos amigos, que no fueron tan amigos, cuando de verdad la amistad fue necesaria. De tu acuario, impaciente por otro polvo sin forro.. De dormir en bolas abrazado a tu olor tan fiel a mi almohada. Contemplando con mis ojos la sombra de tu ausencia. De miedo, confusión y algunas dudas, de diez minutos tarde otra vez, de ese jardín que aún no hem...

Harvey Dent.

Hay tormentas que nunca cambian, te acomodan la derecha siempre a la izquierda del mentón. Te deja mareado con nauseas nocturnas. Hay vientos que por mas que vengan del norte siempre van a ser del este, Y todos sabemos como termina el dicho, no hace falta parafrasear el refrán. El gaucho se defiende con el facón y el lagarto con la cola. Porque la boca la tiene ocupada y llena de doble moral. El villano que menos me gustó siempre fue Dos Caras. Siempre pisándose lo que dice. Siempre hipócrita. Se jacta de dejar todo a la suerte revoleando una moneda, pero la realidad es que solo elige entre dos opciones. Y cada una de ellas es para su propio beneficio según la cara que lo determinó. La suerte nunca está echada, siempre es manipulada. Yo no tengo dos caras, tengo una, pero con muchas mascaras. Solo tenes que saber dónde mirar para que aparezca la que te va a amar. Ahora si encontras esa máscara, te aseguro que no me la saco más. Porque pocos saben ...

Descripción de mi universo.

Les podría contar como se pone el sol justo detrás de su nuca, como se le enrojecen los pómulos si los besos son con amor. Les podría relatar como se le abren los ojos cada vez que se enloquece, o como se le cierran los puños cuando quiere para siempre. Podría describir sin reparo su gemido cuando llueve, o el lugar exacto donde cosquillas se parece a ser feliz. Confesar que entre sus piernas hay más amor que en mil bodas, resumir con su presencia la belleza de este mundo. Advertirles que su lengua es una gata asustada, que su escote un laberinto, que su sexo vacaciones, que su abrazo libertad. Comentar cuando anda en medias yendo al baño con su remera (que es mía) con su tanga de encaje, con el cielo de la boca perfumando de café. Los sueños que ya no los duermo porque los vivo despierto, soy tan feliz que podría prometerle amor eterno y eternizarla después. Podría también convencerlos de que su culo es poesía, de que no hay verso que pueda comp...

El final le pertenece al lector.

¿Sabes por qué escribo? Porque me gusta destilarme en papel. Ser tinta o bits manoseando todo. Liberar la palabra o encerrarla en prosa, da igual. Escribo para ser siempre otro. Para reconstruirme como montaña. Para caer en abismos de terremotos. Ilusionarme con suspiros ajenos. ¿Sabes por que lloro? Porque me gusta ahogarme para afuera. Inundar el mundo con mi sal y hacer a todos hipertensos o estatuas. Dejo caer con la lágrima tu mentira inmaculada, tu deseo de estar siempre arriba del otro. Con lo aburrido que es el misionero. ¿Sabes por que me fisuro? Por gente como vos, tan creído perfectamente que asusta. Para escapar de tu mundo. Ese que tiene cimientos de reglas y órdenes macizas que para mi son un colchón de algodones. Para cambiar la perspectiva y mudarme de ojos y de piel. Porque yo se como sos, no te gusta el cambio, te cabe la constante y yo soy un osciloscopio rebotando en un castillo inflable. ¿Sabes como voy a terminar este texto? N...

Tan blanco que asusta.

Las paredes se acercan peligrosamente Dejando un espacio amenazante Cualquier insignificancia que rompa el inmaculado blanco Dentro de lo blanco más blanco Cuadrado y blanco Por más ínfimo que sea Se vuelve tan seductor, atrapante, cautivante Con el efecto del mejor amante a sus presas. Y pensar que en el cautiverio no hay nada Hay solo abstracción Y un alma vacilante en un blanco imperfecto. -Esta maravilla la escribió Yamila.

Amor ilegal.

Cuando ella se ríe, se ríe el mundo. Incluso hasta la primavera la mira de reojo, todavía no cree que ella sea real. Cuando te mira te calcina, te vuelve cenizas. Después te acaricia la mano y te revive. Empezas a respirar su aroma y sentis que te recorre cada célula. Desde que desnudó su hermoso cerebro no puedo dejar de lamerlo. Se ha convertido en mi droga más deseada. El Dios que hizo el molde donde fue forjada hoy está enamorado de sus suspiros. Al contrario de mi, que cada vez que se va agonizo en sus recuerdos. Hoy casi un sueño se materializa, pero el que siempre la sueña estaba ahogando en la falta de ella entre cartas y fichas cargadas de lágrimas. La idea, según el autor de este texto, es llenar la vida de vacíos cada vez que ella está en la lejanía. Si supieras que tan cerca la siento. Me voy a arrastrar hacia la cama, donde puedo reposar mi cabeza en su perfume, donde en mis sueño la estoy abrazando.

Mas linda que la hija del fletero.

Podría contarles que sus ojos son del color de un fernet bien frío. Que su cintura es la verdadera escalera al cielo. También contarles que en su sonrisa hay más amor que en mil bodas. Que su culo es un riff creado por el Diablo, y tocado por ángeles en las nubes. El color del cielo lleva su nombre, y en su pecho vibran los graves de un parlante. No hay mejor contratapa que su espalda desnuda. Mil canciones fueron dedicadas exclusivamente a sus suspiros. Sus pestañas son responsables de todos los bis pedidos en el mundo.

Domingo 07:55 hs.

Desayunaria el café tu aliento todas las mañanas. Con una tostada untada de tu lujuria. Un jugo de naranjas exprimido directo de tus pechos. Una frutilla que amanece cuando suspiras. Para revolver el café usaría una pestaña tuya. Para untar la tostada lo suave de tu lengua. Como exprimidor solo bastaría tu sonrisa. Y la frutilla siempre tan dulce en tu entrepierna. Yo, envenenado en alcohol pensando en vos.

Ana de Luz.

Quisiera estar atado a tu locura. A esa patología que sos vos. Me gustaría encerrarme en tus pestañas y vivir ahogado en tu mirada. Te respiro la nuca y te juro que hasta este momento el arco-iris no tenía aroma. Le estas ganando a la naturaleza. De repente sos el ser que más me importa en este universo. Reduciría mis 180° de visión solo para enfocarme en vos. ¿Sabías que desde que me abrazaste por primera vez ahora veo todo a colores? Le estas ganando a la ciencia. Deberías caminar más despacio. Así el planeta se marea menos cada vez que voltea a verte. Le estas ganando a la rotación. Se ve que todo esto sigue una constante bien marcada. Que estás ganando. Que vas ganando. Nunca lo olvides.

Quetren Quetren.

Quiero que sepas que estás dejando pasar un tren que muy pocas veces en la vida vas a ver en las vías del universo. Uno que está cargado de cariño y cuidados de los cuales nunca probaste, de los cuales aún no has sabido saborear. Quiero que sepas que lo mío es en serio, que no juego al amor, que no lo distorsiono con vibraciones malignas de deseo destructivo como has visto en tu corta vida. También quiero que sepas que soy una persona súper egoísta y egocéntrica pero que cuando alguien se posa en mi corazón todo eso se traspasa a esa persona, a ese ser, que pasa a ser todo en mi vida. Sí, puedo tener el corazón congelado, muchas me lo han hundido en el fondo del océano ártico, pero vos llegaste y te juro que desde ese momento una sola célula tomo calor y cuando menos lo espere estaba resurgiendo hacia los cielos. Sos vos la causa de que yo este enamorado, sos vos la causa de que este vivo, sos vos la causa de mis lágrimas por tu ausencia, y también sos vos la causa de mis más bell...

¿Olvidarla?

Es tan bonita que no le silban por la calle, la tararean. Deberías verla, la poesía no alcanza su belleza. Da igual lo que escriba, no la abarca, no rozo ni siquiera su silueta. Es como pretender hablar del sol, poniendo como ejemplo una lámpara. Como en un triste charco de domingo querer reproducir toda la lluvia. Deberías verla, caminar como si en su reloj siempre fueran menos cinco y cada paso adelante conllevara un atajo. Como si el equilibrio estuviera enamorado de la suela de sus zapatos y dejara tras su ausencia borrachos de nostalgia y abandono. Sus manos son pequeñas, sin embargo le cabe en una palma mi existencia, sus dedos son diez náufragos heridos, la isla es una curva de mi espalda. Su pelo es casi rubio (y digo casi) nunca el brillo me opaco tanto, su boca es casi dulce (y digo casi) nunca un adiós me supo tan amargo. Deberías verla, sonreír como quien deja de propina un billete grande, conseguir con la amplitud de su presencia que también la próxima estrella que muera l...

Caprichos.

Un nuevo ciclo de nuevas emociones, de caminar por la vereda de tus pestañas, de susurrar sobre las comisura de tus labios. De distanciamientos de carreteras carbonizadas por el sol del medio día, calientes como yo. Con la locura como estandarte de mi ser, y la belleza de tus vestidos de verano. ¿Como no arrojarme al volcán de arena en el cual me hundo si no me das la mano? Si para alcanzarla tengo que aprender a vivir sin caprichos y sin cumplirte los tuyos.