Desayunaria el café tu aliento todas las mañanas.
Con una tostada untada de tu lujuria.
Un jugo de naranjas exprimido directo de tus pechos.
Una frutilla que amanece cuando suspiras.
Para revolver el café usaría una pestaña tuya.
Para untar la tostada lo suave de tu lengua.
Como exprimidor solo bastaría tu sonrisa.
Y la frutilla siempre tan dulce en tu entrepierna.
Yo, envenenado en alcohol pensando en vos.
Con una tostada untada de tu lujuria.
Un jugo de naranjas exprimido directo de tus pechos.
Una frutilla que amanece cuando suspiras.
Para revolver el café usaría una pestaña tuya.
Para untar la tostada lo suave de tu lengua.
Como exprimidor solo bastaría tu sonrisa.
Y la frutilla siempre tan dulce en tu entrepierna.
Yo, envenenado en alcohol pensando en vos.
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