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Mostrando entradas de febrero, 2016

Sentir hasta desistir.

Desisto tu belleza, de tus labios carnosos, de tu culo sabroso, de tu aliento a pradera. Desisto de tus besos que matan, que derrumban dragones, que desintegran mi alma. Desisto de tu polvo mágico, que levanta hasta un muerto, que diluvia sonrisas, que me lastima la herida. Desisto al amor, a la melancolía, a vivir con vos, a los hijos bastardos. Me aferro a mí mismo, a mi centro y a mis lados. Me aferro a la distancia, a chupar el jugo de los días.

Nada, todo.

Alrededor de su sonrisa no existía nada, como ahora en mi vida, no existe nada porque ella era todo. El filo de la nostalgia me corto los ojos, ahora veo todo a media asta, es como querer ver un atardecer en la playa pero yo solo veo el mar, el ocaso se lo llevo ella, le quedo en la división de bienes. Debí elegir un mejor abogado. Uno mejor que yo.

Santa Claus

Ella era parte del trío que jamás íbamos a tener. Y aunque me hablaste de sus fuegos jamás me contaste de sus cenizas. De lo mal que le has hecho, tanto mal como a mi. No tuviste el valor de enfrentar la desgracia cometida una y otra vez. Tu paladar aún no entiende esos sabores. Al final tenías razón. Y eso es lo que más odio me da. Que lo único que buscabas era la combinación de un buen par de tetas y una pija que te moje el culo. ¿Cual es el morbo que buscaste al cogerte un clon al 80%? Si tu amor siempre fue ficticio, efímero de verdades, hoy más muerto que Bowie. Te creíste princesa. Pero las princesas no precisan que les digan puta para que se vengan en el medio del sexo anal. O que las ahorquen. O que las azoten. O que las escupan. O que les arranquen el pelo. Las princesas no dicen pegame más fuerte, que me duela. Y los príncipes jamás accederían a tal propuesta. Es por eso que jamás tuve título de nobleza.

Layean

Cuando esa sonrisa  se perpetua a través de los tiempos  y recorre distancias infinitas,  mi mundo brilla esplendoroso. No necesito del sol,  no necesito de la luna  ni de las estrellas.  Me alcanza y me sobran sus ojos  para cualquier metáfora de amor.

Molesto.

¿En qué momento les vendí mi plexo o dejé entrever que quería sus lisonjas? No necesito que nadie se meta en mi basura yo puedo ver en los ojos de los otros, los puedo olfatear. Soy como el buitre, nadie puede esconderme su carroña. Me agotan sus abrazos de caros perfumes, me dan gracia esos pelos arreglados, quietitos, a la moda. No me torturen más, yo no soy de su élite, mis paredes se caen a cada rato, no me molestan las paredes despintadas y rotas porque no las veo. Creo que nadie me ha entendido aún, no es cuento lo mío, soy alguien que muchos ni querrían ver, no me creen a su semejanza, no tengo referencias para mostrar. Si acaso aguantaras uno o dos round sin axiomas que te quiten el riesgo a equivocarte, podrías sentir mi olor a nunca. Quizás hasta rozaras esta lujuria anestesiada por el tiempo. Si acaso tuvieras adentro la pureza de escupir con rabia esa hipocresía podrías descubrir que en los subsuelos también nace una flor en un pecado. Pero eso no es posible y te juro que l...

Espejo de mi ego.

Cuando ya no esté, habrá vació en sus ojos, en sus vidas. Habrá sonrisas sin brillos, suspiros sin alientos, bocados sin sabor, caricias sin texturas, ríos sin peces, árboles sin hojas. Cuando ya no esté, los vientos estarán sin fuerzas, la nieve será cenizas, el arco iris estará opaco. Cuando ya no esté, las flores olerán a azufre, las frutas serán amargas, el cielo será sin estrellas. Cuando ya no esté, lo sabrán en sus corazones. Porque latirán más despacio.

La Paz que me produjo un Caos.

Acorralado entre cientos de ojos sin luz. Y ella aparece, tan natural que asusta, tanto fuego en su mirada. Quemaba almas al pasar, se abría camino tan tranquila que el mismo Diablo le temía. Yo, en el medio de sus pasos de fuego me sentí atraído por sus grandes ojos y una sonrisa se hizo presente al mirarme. Primero me pego en el pecho, paró mis latidos por un segundo, fue como chocar contra la belleza, les aviso, nunca sabrán como es hasta que se crucen con ella. Su collar me llamo la atención, aunque ella sola, sin nada, puede atraer la atención del mundo, los ojos del universo la desearían. Emitió pocas palabras, pero esas eran las suficientes para que sonaran a sinfonía en mi oídos. Era una fanfarria compuesta por el mismo Tchaikovsky. Que placer verle mover sus labios, era todo en cámara lenta, así la veía, bailando como una hoja en el viento. Cayendo hacia el otoño bastardo de su partida. Ojala la vuelva a ver, ojala suene otra vez la música de su alma.

Tranquila, estoy bien. (Sarcasmo)

Si solamente disfrutaría de su sexo no la abrazaría al dormir. Se estremece, se agota, se cansa, se derrite, se azulea, se pudre, vive, muere, resucita, fenixea, resiste, cede, brilla, se opaca, explota, se vulcaniza, babea, chorrea dolor, inunda placeres, juega, se queda quieta, se desmorona y se vuelve a crear. Me desarma, me tira al piso, me foguea y luego me sodea para enfriarme. Como si pudiera yo ser tan variable en mi escala de calenturas. Hay dos: caliente y no caliente. Dentro de la caliente juegan factores de manoseo, palabras alegóricas al oído y miradas tajantes de deseo. Dentro de la no caliente, que no es lo mismo que frió, hay decepción, una pizca de odio, resentimiento y querer volver el tiempo atrás para no salir de la caliente. El dolor punzante testicular es casi insoportable, quizá la masturbación sea bienvenida en algunos minutos; luego de eyacular estas palabras sigo yo.

Duró poco.

Una vez encontre el amor perfecto. Ella era hermosa, inteligente, dulce y a la vez perversa. Me engatuso los ojos de tal manera que no podía pestañear. Sus curvas eran horizontes perfectos y cada pedazo de cuerpo que le miraba hacia estallar mi pantalón Estuvimos juntos una semana, quizá un poco más. Pero déjenme decirles algo, esos días fueron los mas felices de mi vida. Dormíamos juntos, almorzábamos, cenábamos y apenas me despertaba lo primero que querían mis ojos ver era a esa mujer tan perfecta. La relación fue un poco efímera, la gaste de golpe, la absorbí como el arena al agua. Todo termino el día que junte sus partes mas duras, cuando cerré el libro en el que la leía.

No puedo, no quiero.

Cada día que pasa es un suplicio, ya no se que hacer para que no estés en mi cabeza, ya las neuronas fueron reemplazadas por tu nombre y la materia gris tiene el color de tu sonrisa. Creo que el problema no es que no pueda olvidarte, el problema reside en que no quiero olvidarte, que aun tengo la puta esperanza de que en algún momento vamos a volver a estar juntos. Cuando salgo de la habitación me doy vuelta y miro la cama esperando encontrarte allí, como una suerte de aparición espontanea pidiéndome que te traiga una naranja o un rico mate con hierbas. Cuando regreso y entro apareces de nuevo, en mi imaginación, claro está, y el lugar esta iluminado por tu sonrisa perfecta, por tu mirada constante.

¿Donde estas pequeña gran víbora cariñosa?

Me despierto envuelto en lujuria, te busco entre las sabanas y no estás. Solo veo mi virilidad latente, elevada cual estandarte de sexo y deseosa por recorrer tus túneles. En cada pensamiento que tengo sobre tu cuerpo derretido en sudor se me hace agua la boca. Quiero saborear tu sexo hasta que no me quede lengua, que me se me petrifique el cuello y no lo pueda mover en tres días. Que al desayunar, almorzar y cenar siga deleitando tu sabor en mis papilas. Pasarme la lengua sobre el bigote y sentir tu elixir de mujer todo el día. Te llamo, respondes cuando puedes y vienes a mi lecho de azufre hirviente. Pero ya no es lo mismo. La pasión que desatas a la distancia, o la que mi imaginación proclama, disminuye relativamente y mis deseos cambian. Ya no son los mismos. Ahora deseo tu cabeza, tu inteligencia, tus palabras y toda la ambigüedad de edades por las que pasas sin darte cuenta. Mas te miro mas me gustas, quiero romper sabanas en tu nombre y tambien quiero prenderme fuego con t...

A la mierda la alquimia.

¿Quien no ha amado alguna vez? Sin embargo el amor suele ser parte de una composición química cerebral al que muchos le atribuyen el alma. Los Hombres Sensibles son los que creen en el amor, ese amor que brilla en los ojos de la persona a la que estamos mirando, sentir el calor a pesar de estar a mil kilómetros de distancia. Por el contrario, Los Refutadores de Leyendas piensan algo completamente distinto. Ellos creen, como explique en el principio de este texto, que el amor es solo una cuestión cerebral, que el alma no existe, que el brillo en los ojos es porque había fumado marihuana y que el calor se mide en calorías y la distancia hace que se pierda. Ahora me pregunto. ¿A cual de las dos categorías me acerco mas? ¿Seré uno de los Hombres Sensibles o un Refutador de Leyendas? Quizá la respuesta a la pregunta no sea tan facil. Ser un Refutador implica frialdad, seriedad, no imaginación e incluso algo de maldad. Reconozco que he sido un Refutador la mayor parte de mi vida y me ...