¿Quien no ha amado alguna vez?
Sin embargo el amor suele ser parte de una composición química cerebral al que muchos le atribuyen el alma.
Los Hombres Sensibles son los que creen en el amor, ese amor que brilla en los ojos de la persona a la que estamos mirando, sentir el calor a pesar de estar a mil kilómetros de distancia.
Por el contrario, Los Refutadores de Leyendas piensan algo completamente distinto. Ellos creen, como explique en el principio de este texto, que el amor es solo una cuestión cerebral, que el alma no existe, que el brillo en los ojos es porque había fumado marihuana y que el calor se mide en calorías y la distancia hace que se pierda.
Ahora me pregunto. ¿A cual de las dos categorías me acerco mas?
¿Seré uno de los Hombres Sensibles o un Refutador de Leyendas?
Quizá la respuesta a la pregunta no sea tan facil.
Ser un Refutador implica frialdad, seriedad, no imaginación e incluso algo de maldad. Reconozco que he sido un Refutador la mayor parte de mi vida y me ha gustado. Con eso he evitado dolores cardíacos y llantos prematuros.
Pero tambien he sido, en algunos casos, un Hombre Sensible. Sabiendo que, al fin y al cabo, todo iba a terminar de una manera agobiante y dolorosa, pero eso no me detuvo en lo absoluto para abrir mis brazos y abrazar con fuerza toda esa imaginación que estaba en el aire alrededor de la persona que ame.
Hoy en día, tiempo presente y bastardo, me quedan algunas dudas de como actuar con la persona que siento que amo. Pero como bien dije el amor es algo químico y eso me daría el título de Refutador.
La controversia se hace presente, me indigna y me deja mal parado a la orilla del volcán, tambaleando. Si caigo adentro me quemo, con ella y todo lo que implica quemarse. Si me caigo a tierra firme me salvo.
Hay días que quiero arder en llamas y otros también.
Sin embargo el amor suele ser parte de una composición química cerebral al que muchos le atribuyen el alma.
Los Hombres Sensibles son los que creen en el amor, ese amor que brilla en los ojos de la persona a la que estamos mirando, sentir el calor a pesar de estar a mil kilómetros de distancia.
Por el contrario, Los Refutadores de Leyendas piensan algo completamente distinto. Ellos creen, como explique en el principio de este texto, que el amor es solo una cuestión cerebral, que el alma no existe, que el brillo en los ojos es porque había fumado marihuana y que el calor se mide en calorías y la distancia hace que se pierda.
Ahora me pregunto. ¿A cual de las dos categorías me acerco mas?
¿Seré uno de los Hombres Sensibles o un Refutador de Leyendas?
Quizá la respuesta a la pregunta no sea tan facil.
Ser un Refutador implica frialdad, seriedad, no imaginación e incluso algo de maldad. Reconozco que he sido un Refutador la mayor parte de mi vida y me ha gustado. Con eso he evitado dolores cardíacos y llantos prematuros.
Pero tambien he sido, en algunos casos, un Hombre Sensible. Sabiendo que, al fin y al cabo, todo iba a terminar de una manera agobiante y dolorosa, pero eso no me detuvo en lo absoluto para abrir mis brazos y abrazar con fuerza toda esa imaginación que estaba en el aire alrededor de la persona que ame.
Hoy en día, tiempo presente y bastardo, me quedan algunas dudas de como actuar con la persona que siento que amo. Pero como bien dije el amor es algo químico y eso me daría el título de Refutador.
La controversia se hace presente, me indigna y me deja mal parado a la orilla del volcán, tambaleando. Si caigo adentro me quemo, con ella y todo lo que implica quemarse. Si me caigo a tierra firme me salvo.
Hay días que quiero arder en llamas y otros también.
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