Los domingos siempre me parecieron
el mejor día para suicidarse,
a veces cuando observo el acantilado de tu foto
pienso en saltar y desvanecer de este mundo.
Mi cobardía me dice al oído que no hay prisa,
que vos estarás allí por los siglos de los siglos
y observaras caer a otros que ni siquiera te vieron.
¿Cómo es posible matarse sin conocerte?
Yo te conozco y me ronda la idea
pero no me atrevo
y termino escribiendo algún poema
que es como matarse un poco.
Y vos me leerás en ese sofá que se te queda pequeño
el mejor día para suicidarse,
a veces cuando observo el acantilado de tu foto
pienso en saltar y desvanecer de este mundo.
Mi cobardía me dice al oído que no hay prisa,
que vos estarás allí por los siglos de los siglos
y observaras caer a otros que ni siquiera te vieron.
¿Cómo es posible matarse sin conocerte?
Yo te conozco y me ronda la idea
pero no me atrevo
y termino escribiendo algún poema
que es como matarse un poco.
Y vos me leerás en ese sofá que se te queda pequeño
inflada por el ego y la soberbia,
pensando que aún te cambio el nombre,
gritándome que no existe ninguna Raquel,
que no tengo huevos de colocar el tuyo,
adivinando de quién me escondo esta vez.
Como si Raquel acabara en tus caderas.
-Tus mujeres empezaran en mis rodillas-
Y lo decías tú, que solo te arrodillabas
cuando no había preservativos.
Hace tiempo que no te dibujo en la punta de mi sexo
para inundarte la cara,
deberías creerme cuando te aseguro
que no ocupas todo mi cerebro,
pensando que aún te cambio el nombre,
gritándome que no existe ninguna Raquel,
que no tengo huevos de colocar el tuyo,
adivinando de quién me escondo esta vez.
Como si Raquel acabara en tus caderas.
-Tus mujeres empezaran en mis rodillas-
Y lo decías tú, que solo te arrodillabas
cuando no había preservativos.
Hace tiempo que no te dibujo en la punta de mi sexo
para inundarte la cara,
deberías creerme cuando te aseguro
que no ocupas todo mi cerebro,
ocupas todo mi ser completo.
Un día saltaré para chocarme
con las piedras de ese mar
donde tus manos juegan a no envejecer
y tus pies pisaran mi cadáver
y verás como no todo fue mentira.
Pero hoy ni siquiera es domingo Raquel,
ni siquiera lo es.
Un día saltaré para chocarme
con las piedras de ese mar
donde tus manos juegan a no envejecer
y tus pies pisaran mi cadáver
y verás como no todo fue mentira.
Pero hoy ni siquiera es domingo Raquel,
ni siquiera lo es.
Comentarios
Publicar un comentario