Hay tormentas que nunca cambian,
te acomodan la derecha siempre
a la izquierda del mentón.
Te deja mareado con nauseas nocturnas.
Hay vientos que por mas que vengan
del norte siempre van a ser del este,
Y todos sabemos como termina el dicho,
no hace falta parafrasear el refrán.
El gaucho se defiende con el facón
y el lagarto con la cola.
Porque la boca la tiene ocupada
y llena de doble moral.
El villano que menos me gustó
siempre fue Dos Caras.
Siempre pisándose lo que dice.
Siempre hipócrita.
Se jacta de dejar todo a la suerte
revoleando una moneda,
pero la realidad es que solo
elige entre dos opciones.
Y cada una de ellas es para
su propio beneficio según la
cara que lo determinó.
La suerte nunca está echada,
siempre es manipulada.
Yo no tengo dos caras,
tengo una,
pero con muchas mascaras.
Solo tenes que saber dónde mirar
para que aparezca la que te va a amar.
Ahora si encontras esa máscara,
te aseguro que no me la saco más.
Porque pocos saben de su existencia,
pocos saben que es la que mejor me calza.
te acomodan la derecha siempre
a la izquierda del mentón.
Te deja mareado con nauseas nocturnas.
Hay vientos que por mas que vengan
del norte siempre van a ser del este,
Y todos sabemos como termina el dicho,
no hace falta parafrasear el refrán.
El gaucho se defiende con el facón
y el lagarto con la cola.
Porque la boca la tiene ocupada
y llena de doble moral.
El villano que menos me gustó
siempre fue Dos Caras.
Siempre pisándose lo que dice.
Siempre hipócrita.
Se jacta de dejar todo a la suerte
revoleando una moneda,
pero la realidad es que solo
elige entre dos opciones.
Y cada una de ellas es para
su propio beneficio según la
cara que lo determinó.
La suerte nunca está echada,
siempre es manipulada.
Yo no tengo dos caras,
tengo una,
pero con muchas mascaras.
Solo tenes que saber dónde mirar
para que aparezca la que te va a amar.
Ahora si encontras esa máscara,
te aseguro que no me la saco más.
Porque pocos saben de su existencia,
pocos saben que es la que mejor me calza.
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