Te observo y lo único que veo
es una gran O dibujada en mis labios.
Aun sigo incrédulo de tu existencia
en mi vida.
No quiero salir de este círculo
que me crean tus abrazos.
Hoy sentí tu tristeza y de un tirón
casi se me acaba el mundo.
He descubierto que la poesía es como tu,
que en cuando te comienzo,
no puedo parar hasta devorarte.
Estoy condenado a tu
romanticismo pornográfico,
a tu lujuria diaria
y a tu devoción taciturna.
Es que vos sos sos como esa lengua filosa
que relame mi alma
y en otros sitios de pecado.
Para navegar en bucle
dentro de mis venas.
Y entonces siento envidia.
Envidia de los que te han
suspirado alguna vez
y tu les hayas devuelto el suspiro.
Todo lo que deseo es que
este sea tu último suspiro,
y el mio también.
es una gran O dibujada en mis labios.
Aun sigo incrédulo de tu existencia
en mi vida.
No quiero salir de este círculo
que me crean tus abrazos.
Hoy sentí tu tristeza y de un tirón
casi se me acaba el mundo.
He descubierto que la poesía es como tu,
que en cuando te comienzo,
no puedo parar hasta devorarte.
Estoy condenado a tu
romanticismo pornográfico,
a tu lujuria diaria
y a tu devoción taciturna.
Es que vos sos sos como esa lengua filosa
que relame mi alma
y en otros sitios de pecado.
Para navegar en bucle
dentro de mis venas.
Y entonces siento envidia.
Envidia de los que te han
suspirado alguna vez
y tu les hayas devuelto el suspiro.
Todo lo que deseo es que
este sea tu último suspiro,
y el mio también.
Comentarios
Publicar un comentario