Doblarme como un contorsionista hasta caber en el bolsillo de su abrigo negro. Ese sería mi imposible. Y que me quiera el más difícil todavía. Y eso que yo tengo tantas personalidades que cada vez que me masturbo es una orgía. Sin embargo no hay yo que no te ame hasta querer la muerte por asfixia entre tus brazos. Desde que hiciste aquello parecido a sonreirme y te salieron fuegos artificiales por el cielo de la boca ya no me siento útil si no estoy contigo. Y eso que estar contigo es lo más parecido a estar sin mí. Pero me encanta. Ojalá platónico solo fuera el apellido de un marido cornudo y tu nombre la bandera de mi vida. Ojalá pudiera cicatrizarme en tu espalda y abrirme cada vez que me olvidaras que te doliera, como me duelen a mí las lunas sin los eclipses de tus ojos. Tal vez debería contarte, que lo que tú consigues con un solo dedo es lo que desearía lograr cualquier mujer con un hombre. O recitarle un poema al espectacular desnudo de tus hombros, leerle al mundo los poemas d...
Si no escribo me muero.