Voy a meterme dentro de otro libro.
No pondré obstáculos al orgasmo,
Estaré bien allí encerrado.
Dejar que sean sus manos las que me desnuden.
Que sus gargantas me pongan voz
y así no tener que sucumbir por mí mismo a su nombre.
Les permitiré odiarme también,
a veces por cobarde, otras por necio.
Podrán clasificar mis vicios por orden alfabético,
mis manías por orden cronológico,
mis sueños por desorden afectivo.
Dejarme de lado cuando empiecen su serie favorita.
Lanzarme al fondo de una biblioteca
cuando estén cansados de este amor eterno.
Llorar cuando un verso les recuerde
que a ustedes ese tren que yo perdí,
también se les pasó de largo.
No pondré obstáculos al orgasmo,
a la caricia,
al espérate que cene y ahora vuelvo.
Soportaré cualquier excusa
que no se convierta en promesa.
Seré la marioneta del hilo de su memoria.
Hacerme danzar,
nunca en un baile al tropezar lo hemos llamado abrazo,
hasta hoy.
Pueden volar conmigo,
caer sin mí,
flotar con ellos.
Anclar sos ojos en una página cualquiera,
garabatear todas las esquinas de cada una,
agarrarse a cada punto suspensivo,
balancearse del columpio de una coma,
cambiar cada punto final
por un beso con lengua a la luz de la Luna.
Estaré bien allí encerrado.
Soy ese extraño pájaro que no vuela
si le sobra el cariño.
Que ha vuelto a su jaula a silbar
aquella canción de que todo es posible.
Que siempre prefirió el cielo al mar
y que llama a la poesía hogar,
si eres tú quien la lee.
Comentarios
Publicar un comentario