He aquí el monstruo que dice te amo con los labios sellados,
el trapecista de tus medias de red cubierto de cicatrices.
Pasen y vean al hombre bala entre sus piernas....
- ¿Ya?
- Si ya, siempre tuviste la fresa demasiada acogedora, Princesa.
Con todos ustedes: el hombre con barba,
el hipocondríaco de las pastillas de colores,
el fakir de sus uñas largas y sus tacones afilados,
el malabarista de las palabras sin acentos.
No se pierdan como juega a la ruleta rusa
con todos los besos que no le dan,
o como es capaz de doblarse
hasta caber en el bolsillo de atrás
de todos los pantalones que ella ya no se pone.
Observar cómo se atreve a meterse en una habitación a solas con ella
que da mordiscos en el cuello
y besos en la nuca
y te puede arrancar el corazón con sus propias manos
para ponerlo bajo una lluvia de julio.
Disfruten de su daltonismo
mientras el arcoiris se burla desde el otro lado,
o de cómo se le escapa el único conejo de su sombrero
mientras planea un abrazo interminable
en un cuarto de una ciudad sin nombre.
Pasen, pasen y vean,
todo este circo cabe en un hombre
y la entrada a su interior es gratuita.
el trapecista de tus medias de red cubierto de cicatrices.
Pasen y vean al hombre bala entre sus piernas....
- ¿Ya?
- Si ya, siempre tuviste la fresa demasiada acogedora, Princesa.
Con todos ustedes: el hombre con barba,
el hipocondríaco de las pastillas de colores,
el fakir de sus uñas largas y sus tacones afilados,
el malabarista de las palabras sin acentos.
No se pierdan como juega a la ruleta rusa
con todos los besos que no le dan,
o como es capaz de doblarse
hasta caber en el bolsillo de atrás
de todos los pantalones que ella ya no se pone.
Observar cómo se atreve a meterse en una habitación a solas con ella
que da mordiscos en el cuello
y besos en la nuca
y te puede arrancar el corazón con sus propias manos
para ponerlo bajo una lluvia de julio.
Disfruten de su daltonismo
mientras el arcoiris se burla desde el otro lado,
o de cómo se le escapa el único conejo de su sombrero
mientras planea un abrazo interminable
en un cuarto de una ciudad sin nombre.
Pasen, pasen y vean,
todo este circo cabe en un hombre
y la entrada a su interior es gratuita.
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