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Todo lo que callo.

Doblarme como un contorsionista hasta caber en el bolsillo de su abrigo negro.
Ese sería mi imposible.

Y que me quiera el más difícil todavía.

Y eso que yo tengo tantas personalidades
que cada vez que me masturbo es una orgía.

Sin embargo no hay yo que no te ame hasta querer
la muerte por asfixia entre tus brazos.

Desde que hiciste aquello parecido a sonreirme
y te salieron fuegos artificiales por el cielo de la boca
ya no me siento útil si no estoy contigo.

Y eso que estar contigo
es lo más parecido a estar sin mí.

Pero me encanta.

Ojalá platónico solo fuera el apellido de un marido cornudo
y tu nombre la bandera de mi vida.
Ojalá pudiera cicatrizarme en tu espalda
y abrirme cada vez que me olvidaras que te doliera,
como me duelen a mí las lunas
sin los eclipses de tus ojos.

Tal vez debería contarte,
que lo que tú consigues con un solo dedo
es lo que desearía lograr cualquier mujer con un hombre.

O recitarle un poema al espectacular desnudo de tus hombros,
leerle al mundo los poemas de tu nuca cuando te recoges el pelo,
que me arrancaras a mordiscos la etiqueta con el precio
que ya no valgo más que un beso de tu boca.

Que te sueño,
que te busco,
que te pierdo.

Tal vez debería de hablarte,
de contarte,
de halagarte,
pero contigo soy solo silencio.

shhhh
cada vez más profundo
shhhh
más eterno.

shhhhhhhhh

Más nuestro.

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