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Hoy es 13

Hoy es 13. La fecha que elegimos para saber que nos tenemos el uno al otro. Que decidimos encaminarnos hacia un futuro juntos, como pareja de almas y amantes de fuego. Un día como hoy elegimos estar para el otro en cualquier situación y apoyarnos en todo lo que nos pase, juntos. Esto no es más que un agradecimiento a lo que fuimos, somos y seremos. Porque si de algo estoy seguro, es que jamás en la vida voy a encontrar un ser como vos. Con todo lo que implica ser vos. Tus locuras y tus bondades. Vos me hiciste conocer el verdadero amor, ese de cuentos de hadas, lleno de poesía y caricias y besos interminables, incluso cuando nos dejamos de besar, porque también se besa con la mirada. Esta epístola no se trata sobre pedir perdón por lo que hice, eso ya te lo dije interminables veces, no encuentro otra forma de hacerlo, mas que demostrandote que podes confiar en mi de nuevo. Como yo confío en vos. No existe persona que ame más que a vos en este y otros mundos. Y no creo que sepas cuanto ...

Errantes.

Los he simulado trescientas cuarenta mil treinta y tres veces. Los he soñado: sus días demasiado cortos me envejecen y me golpean; sus días demasiado largos asustan mis ganas de irme a dormir. Estoy mareado, perdido, es difícil encontrar el Sol. Una noche estuve parado sobre la superficie de Amaltea. En unas horas, el soberano Júpiter se asomó, enorme, imponente. Casi podía ver mis ojos reflejados en él. Casi se tragó mi existencia. Estoy aplastado, asfixiado, es difícil de ver la eclíptica. Otro día me senté en Caronte, esperando que salga Plutón. Mientras mi vitalidad se comprimía, mis pupilas reclaman más luz. Las costillas me oprimían el bazo. O tal vez lo hacían estallar hacia fuera. Estoy helado, detenido. Tal vez aquí sea una escultura joven. Me pongo feliz de ver a Achernar, mientras mis pies descienden. Porque no podría jamás tocar el suelo en la superficie de Júpiter. Me quemo, me disgrego. Antares perniciosa, roja, sos un encanto mortífero. Estoy hundiéndome, envenenado, me ...

Infusión literaria.

Voy a meterme dentro de otro libro.  Dejar que sean sus manos las que me desnuden.  Que sus gargantas me pongan voz  y así no tener que sucumbir por mí mismo a su nombre.  Les permitiré odiarme también,  a veces por cobarde, otras por necio.  Podrán clasificar mis vicios por orden alfabético,  mis manías por orden cronológico,  mis sueños por desorden afectivo.  Dejarme de lado cuando empiecen su serie favorita.  Lanzarme al fondo de una biblioteca  cuando estén cansados de este amor eterno. Llorar cuando un verso les recuerde  que a ustedes ese tren que yo perdí,  también se les pasó de largo. No pondré obstáculos al orgasmo,  a la caricia,  al espérate que cene y ahora vuelvo.  Soportaré cualquier excusa  que no se convierta en promesa.  Seré la marioneta del hilo de su memoria.  Hacerme danzar,  nunca en un baile al tropezar lo hemos llamado abrazo,  hasta hoy.  Pueden volar ...

Pasen, pasen y vean

He aquí el monstruo que dice te amo con los labios sellados, el trapecista de tus medias de red cubierto de cicatrices. Pasen y vean al hombre bala entre sus piernas.... - ¿Ya? - Si ya, siempre tuviste la fresa demasiada acogedora, Princesa. Con todos ustedes: el hombre con barba, el hipocondríaco de las pastillas de colores, el fakir de sus uñas largas y sus tacones afilados, el malabarista de las palabras sin acentos. No se pierdan como juega a la ruleta rusa con todos los besos que no le dan, o como es capaz de doblarse hasta caber en el bolsillo de atrás de todos los pantalones que ella ya no se pone. Observar cómo se atreve a meterse en una habitación a solas con ella que da mordiscos en el cuello y besos en la nuca y te puede arrancar el corazón con sus propias manos para ponerlo bajo una lluvia de julio. Disfruten de su daltonismo mientras el arcoiris se burla desde el otro lado, o de cómo se le escapa el único conejo de su sombrero mientras planea un abrazo interminable en un c...

Sinceramente tuyo

Carroña, eso me siento cuando veo tus lagrimas invisibles de dudas. Yo que siempre fui certero en el amor para con vos, donde las dudas son ejemplos dados donde se ven los espejismos en el desierto más impuro de mis pensamientos. Hoy no me relajo, hoy me enervo entre mis raices y destilo odio y amor al mismo tiempo. Me quema la idea de estar en esta vida sin vos, sin mi compañera, amiga, amante, confidente, novia y si el universo quiere, futura esposa. Nada me es sobresaliente si no te veo reír. El antojo que siento de ver tu luz se transforma en pesadilla si no brilla, y si vos no brillas yo tampoco. De qué sirve iluminar si no tenes con quien compartir el camino... Soy un ser algo complicado, lo sé, sin embargo soy de los que creen en el amor, construido o a primera vista, me da igual, amor es amor y nadie debe definir lo que es. El amor se siente, no se explica. Hoy podría escribir con mis lágrimas en vez de con mis dedos, y te juro que el texto sería otro. Diria algo asi: Sin vos, ...

Los "te amo" que te debo

Escribiría el manual del buen novio si ya existiera un medicamento contra los celos. Mandaría mi currículum más romántico a mujeres con la talla ochenta y cinco si no pervirtieras mis neuronas en los sueños. Sería fiel incluso si dejara de inventarte. Pero es que tienes tantos rostros que cualquier día te tengo en un abrazo y ni me entero. Y créeme, me va a doler que el amor (ese que dicen que solo ocurre una vez) pase de largo. Como esos trenes que nunca acabaron entre tus piernas. Si te pienso, ahora, todo mi amor cabe en un globo (suspiro en un soplido eterno, ojala el globo no se rompa) De ida y vuelta los viajes por si acaso y las cartas con posdata por supuesto, y tu boca con mi boca y mi lengua, en la parte más privada de tu cuerpo y mi cuerpo con tu cuerpo y tus piernas en la parte más mojada de mi lengua. Haría una hoja con tu espalda si quisieras y tinta de estos dedos que te aclaman, escribiría el poema más intenso desde el comienzo de tu cuello hasta tu culo, cada pliegue u...

Casi filántropo.

Era marzo, había llovido tanto que los charcos pensaban que eran parte del mar. Crecían flores por las grietas de las veredas, por eso no te vi en ese momento, cuando pasaste por mi lado. Crei que te conocia de antes, un año, tal vez dos, a cierta edad el tiempo que transcurre solo se cuenta en chocolates y sonrisas complicadas de traducir. Tocaste mi espalda creo, aunque tal vez fue mi espalda la que acarició tu mano. Vos siempre fuiste la alegría de los perros callejeros, y yo me sentí uno de ellos. Luego sonreíste. Voy a confesar que de no hacerlo ni siquiera hubiera sabido que eras vos. Pero esa sonrisa era mía, la había provocado yo. Incluso en ese tiempo que se la habrás regalado a cualquiera sabía que me pertenecía. Perdon, el tiempo es una percepción humana y yo nunca me sentí muy humano que digamos. Julio, a punto de cumplir años y pedir el deseo de que no te vayas. Y te pegaste a mi espalda para que tu aroma nunca más se vaya de mi. ...