Pasarán mujeres con minifalda, habrá escotes mirándome a los ojos, tacos poniendo melodías al morbo, alguien, cualquiera, me dirá algo sobre el amor y yo lo primero que haré será pensar en vos. Me asaltará alguna duda cuando una morocha de playa le ponga algún verso a mi próximo poema. Me pararé un instante al borde del camino, en el momento en que una rubia de publicidad le ponga una etiqueta con el precio al atajo más cercano al futuro. No habrá errores, no alquilaré mi pecho, no venderé mi alma, no traicionaré la tregua. Podré, claro, sucumbir al encanto, divagar sobre la fantasía, idear un juego extremo, en el que perderé antes de lanzar los dados. No será una cuestión de suerte, ella ya estuvo de mi parte, cuando le puso letra al amor en aquella carta que atravesaba la frontera del prohibido, y nos hizo chocar con un beso a traición y un abrazo a escondidas. Cuando el amor deja de ser un círculo, cuando lo llenamos de obstáculos, cuando creamos una propiedad, como si pudiéramos se...
Si no escribo me muero.