Nueve semanas sin medias, resulta que no hizo tanto frío aquel otoño, ni Marilyn tenía tanga bajo su vestido. Yo siempre me la había imaginado depilada a pesar de la época y el clima. Luego, más tarde, Sharon descruzó las piernas, y yo creí en el cielo así de golpe. Lo peor de todo eran los pochoclos y los niños de la quinta fila. Winona estaba demasiado flaca y Kidman demasiado lejos. Yo me sabía de memoria todos los diálogos de “Moulin Rouge” y quería ser Christian y que vos fueras Satine, para besarte más allá de la pantalla y ocultos del duque para más pasión, como quien le pone pimienta a todas las comidas, para más pasión. Los de relleno seguían dando patadas, saltos, volteretas imposibles, mostrando aquellos musculosos torsos a falta de talento actoral, o poco estudio o dedicación. Y todo ese circo berreta pasaba mientras vos suspirabas con los ojos abiertos como soles, y yo y mi tembloroso cuerpo seguíamos temiéndole al otoño y al desnudo. Eras vos mi película favori...
Si no escribo me muero.