Te amo, pero no tiernamente, no como vos crees que lo hago. No, te amo como a todo lo que me hace mal. Como el primer pucho de la mañana, que ahoga mis pulmones de placer y cáncer, como la primera cerveza de la noche, la que empieza a emborracharme, como esa línea de merca que destruye mi nariz mientras la voy disfrutando. Como el porro que me marea y me hace reír hasta descomponerme. Así te amo, como a una adicción, como a lo peor que hay en el mundo. Y perdón por la comparativa, pero para amar como te amo cualquiera prefiero no amarte.
Si no escribo me muero.
Comentarios
Publicar un comentario