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Dos besos antes de besarnos

Dos besos antes de besarnos ya no es suficiente. Mis manos van al ritmo de la hipertensión, antes de la caricia imperfecta. No sé si la amaba antes de que existiera, o mi existencia ha comenzado desde que no puedo dejar de amarla. "Aunque seas real, sos la mujer más bonita que me he imaginado nunca" No sonríe, llueve luces, es un campo minado de gemínidas. A veces temo enamorarme de mi voz cuando repito su nombre. Y me da miedo que después de ella ya no sepa qué hacer con el silencio No existe el después luego de ella, ella es para siempre. Abre suavemente las piernas como quién tiene las llaves de la puerta de un bar. Es curioso que para conocer la sed verdadera haya que ponerse de rodillas. Sus dedos inventan melodías en mi pelo y gime en verso sobre mi asfixia momentánea. Más profundo que el amor, mucho más lejos, que el coger vulgar que dicen los que cogen, cien esquinas más allá de los placeres, en la calle del deseo, por el atajo que lleva exactamente al paraíso. Allí e...

Abracadabra

Intento observarte desde la frialdad del diálogo, procuro escucharte mientras tus labios se mueven, ignorar que la humedad de tu lengua apagaría la sed de mi boca. A veces fijo la mirada lejos de tu rostro, en un punto perdido; temo que mis ojos te cuenten lo que mi voz no sabría. Luego, casi al azar, hallo tu cintura en mitad de la nada y apuesto media vida al rojo de tus pómulos, al impar de los lunares de tu cuello. Alguien me dijo que la suerte hay que buscarla, pero olvidó mencionar qué hacer cuando la encontrás. Tus palabras siguen danzando por toda la habitación, tropiezan con mi silencio, resbalan con esta torpe manera que tengo de escuchar lo que no oigo. El destino es un crupier al que le tiembla el pulso, e intento adivinar la próxima carta. Supongo que es de corazones, pero desconozco si mayor o menor a la cantidad de suspiros que guardo por si me rozas antes de marcharte. Invierto toda mi fortuna en asentir con la cabeza, coloco una mueca para que en mi sonrisa no intuyas ...

Raigambre

Dormíamos entrelazados y doy fe de que no nos llevaba a ello ni la lujuria ni la novedad. Lo hacíamos más bien por el placer de la correspondencia de los cuerpos aun en medio del sueño. Está visto que ciertas armonías superan las limitaciones que impone la conciencia y estoy próximo a decir que también sobrepasan la materia. El caso es que dormíamos así. Mi brazo alrededor de su cintura; su pierna derecha sobre mi pierna, mi pierna izquierda deslizada bajo el medio cuerpo de ella; el brazo de ella alrededor de mi cuello; mis dedos inconscientemente jugando con su oreja; sus dedos acariciando mi pelo. La costumbre nos empujaba a extrañas complicaciones, porque las caras, por ejemplo, que debían estar muy cerca. Necesitaban también cierto espacio abierto para la respiración y aunque nuestros alientos se mezclaban. También buscaban aire, Empinando la cabeza, deslizándola hacia abajo. Las interferencias del sueño modificaban la postura pero no el empeñoso deseo de íntima comunicación.

Matemáticamente doloroso.

Me dejaste contando contra la pared. Un fracaso, dos fracasos, tres fracasos, cuatro fracasos. Estaba pensando en lo que dijiste sobre el muro sostenido por mi cara. Y sí, es menos pesado que tus mentiras. Y como soy un pelotudo, porque aparte de ser poeta, también soy un pelotudo, y para serte sincero no me falta mucho para usarlo de sinónimo. También pensaba en como volar de la luna de mi noche al sol de tus mañanas. Y hablar de la lluvia, hasta que sea música. Y si no llueve, lloraré como un valiente para mojarte los ojos, porque a veces el mar también cabe en una lágrima. Cinco fracasos, seis fracasos, siete y ocho y nueve. Lámparas violetas y una bañera para cinco por si pinta una orgía entre mis manos y las tuyas. Por si al muelle de tu espalda lo tengo que nadar con mis pupilas. Por si tengo que naufragar en la isla de tu pubis. Te voy a escribir frases de amor en la página sesenta y nueve de todos los libros que empieces y que vas a tener que terminarlos otro día porque viste c...

Pictures of you - The Cure

I've been looking so long at these pictures of you That I almost believe that they're real I've been living so long with my pictures of you That I almost believe that the pictures are all I can feel Remembering you standing quiet in the rain As I ran to your heart to be near And we kissed as the sky fell in, holding you close How I always held close in your fear Remembering you running soft through the night You were bigger and brighter and wider than snow You screamed at the make-believe, screamed at the sky And you finally found all your courage to let it all go Remembering you, fallen into my arms Crying for the death of your heart You were stone white, so delicate Lost in the cold You were always so lost in the dark Remembering you how you used to be Slow drowned, you were angels So much more than everything Hold for the last time then slip away quietly Open my eyes, but I never see anything If only I'd thought of the right words I could have held on to your heart I...

Amor acumulativo.

Tal vez no debí haber posado mis ojos en vos, yo soy de esos que se enamoran tres veces al día, cuando me veo cara a cara con otro universo. Y ahora lo vuelvo a hacer cada vez que te veo venir. Ya van dieciséis en una hora. Sos como una de esas actrices que consiguen con su belleza que te acabes olvidando de la trama de la película. Yo te miré e ignoré por completo el resto de mi vida. Tan apretada a vos misma que casi podía considerarse un milagro que no te rompieras en la siguiente pisada. Tanta curva en tan poco espacio que incluso antes de acercarme un metro ya me había destrozado contra el barral de tu cintura. Y ya van veintiuna. Has conseguido con tu presencia que vuelva a sentirme partícipe del género masculino. Tan común como el carnicero de la esquina, tan sátiro como el viejo de la barra del bar, tan imbécil como el chico adicto a los abdominales, tan obsceno como ese casado que gira para escanearte, para poder luego pensar en tu culo mientras le dice a su mujer que gima más...

Una condena con alas.

El día que te conocí supe que los pretextos  para no enamorarme  se me habían terminado.  No digo el día que te vi,  porque eso es algo muy distinto.  La diferencia entre ver y conocer  radica en que para lo primero  hay una consecuencia de atracción física  y para lo segundo se genera  una atracción más fuerte y profunda,  espiritual.  Así que me enamoré de vos  cuando te conocí,  si bien no del todo,  por lo menos lo suficiente.  Fue el mismo día en que deje  de buscarle el sentido  a muchas cosas porque comprendí que,  por mucho que uno intente evadirlas,  hay personas que llegan  con el propósito de cambiarte la vida.  Y es inevitable.  Puedo diferenciarte del resto de mujeres  si me miras de la misma forma  que haces para detener el tiempo.  Muchas intentan imitarte en vano  (lo sé, las he visto),  y es que lo más bonito de conocerte  es saber ...