Dos besos antes de besarnos ya no es suficiente. Mis manos van al ritmo de la hipertensión, antes de la caricia imperfecta. No sé si la amaba antes de que existiera, o mi existencia ha comenzado desde que no puedo dejar de amarla. "Aunque seas real, sos la mujer más bonita que me he imaginado nunca" No sonríe, llueve luces, es un campo minado de gemínidas. A veces temo enamorarme de mi voz cuando repito su nombre. Y me da miedo que después de ella ya no sepa qué hacer con el silencio No existe el después luego de ella, ella es para siempre. Abre suavemente las piernas como quién tiene las llaves de la puerta de un bar. Es curioso que para conocer la sed verdadera haya que ponerse de rodillas. Sus dedos inventan melodías en mi pelo y gime en verso sobre mi asfixia momentánea. Más profundo que el amor, mucho más lejos, que el coger vulgar que dicen los que cogen, cien esquinas más allá de los placeres, en la calle del deseo, por el atajo que lleva exactamente al paraíso. Allí e...
Si no escribo me muero.