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Por mi salud mental

Interrumpe mis suspiros, dejame seco de alma y cada vez que exhale diga tu nombre. Llename de tu ausencia y deja un vacío en mi pecho para colgar tus memorias. Pegame todas las enfermedades venéreas en mi pelvis, así cuando me rasque piense siempre en vos. Vacía mi heladera de las pocas sobras que aún quedan con tu perfume. Olvida mi nombre, los apodos cargados ternura que alguna vez hicieron girar mi cabeza cuando mi oído se tragaba toda tu melodía al llamarme. Arranca de raíz mi perfume de tu piel. Quitate el sabor a eternidad que deje cultivando en tu lengua para cosecharlo en un futuro que jamás nos quiso juntos. Cortame la cabeza en todas las fotos, como quien corta los deseos que añora por temor a que se cumplan y ser feliz. Y que cada vez que me mires en la calle, le hagas un jaque mate a mi esperanza. Porque lo que vuelve loco a un hombre no es el amor, sino la esperanza. Que es mejor un "hasta nunca" que cualquier "a lo mejor", que prefiero un "no te a...

El lado oscuro de la nostalgia

He abierto los ojos y al no verte lo he llamado también oscuridad. No he visto más que el odio al que me aferro, de no saber quién soy si no me nombras, de no saber qué ser si no me abrazas. Y bailábamos, a nuestra forma, bajo una nube, mientras el futuro nos miraba de reojo, con los dedos manchados de orgasmos, la ropa en el suelo y la cámara prendida. Se nos ha olvidado que el amor aunque siempre se alimente de recuerdos nunca jamás debe hacerse de memoria. Improvisar es la clave. Lo realmente jodido es que solo se sabe de la felicidad cuando tiempo después te traga la tristeza. Hace frío. La mayoría de las veces el clima depende más de con quién estás que de la temperatura que haga. No tenés ni la más remota idea de lo grande que se hace el sol cada vez que me besas.

Asesinos

Al ángel que velaba mis sueños lo mató el insomnio, a mi yo adolescente diez tortas de chocolate sin velas y sin deseos. A mi Abuelo un enero de mierda y un médico con título de $80.000, a dos buenos "amigos" la velocidad o la confusión de una línea discontinua, a otro la enfermedad de moda. (Siempre odié las modas) A mi pulmón derecho el humo de la nostalgia, al pulso de mis manos un poema sobre vos, a mis zapatos preferidos el camino hasta tu piel, a mi hambre tu fresa, a mi sed solo el whisky. (Jamás me fie de las cosas transparentes) A Neruda me lo asesinó Bukowski de una metáfora en la nuca, al romanticismo de Bécquer el desenamorado Fonollosa y García Márquez perdió la patria por otro colombiano más real. A tu canción preferida la reiteración de una radio pirata, al paraíso prohibido un salto sobre la valla.  Y a los sábados desconocidos la llegada de una dama cargada de viernes mágicos. A los mil besos con tu nombre un pasaje más frío que su destino.  Y acá entre cadáv...

Fusión

Quisiera hacerme chiquito, diminuto, y entrar en tu bolsillo, acompañarte a todos lados. Eso sería lo imposible. Y que me vuelvas a amar, más difícil todavía. Tengo tantas personalidades que cada vez que me masturbo es una orgía, y vos ni siquiera participas, me da miedo ensuciarte en mi mente. Sin embargo, en todas ellas no hay ninguna que no quiera morir por asfixia en tus brazos. Desde que se te cayó esa mueca mirándome a los ojos ninguna sonrisa me es complaciente. Me aburren las carcajadas, las miradas de amor ya no las creo. Camino y veo mujeres hermosas, luego pienso en vos, y las comparo, y de mujeres no tienen nada. Has arruinado mi vista, ya no distingo lo hermoso de lo perfecto, porque vos sos la fusión de los dos.

Beodo.

Cuando acepté que el alcohol no era sinónimo de olvido, empecé a beber sin tener excusas. La gente no me miraba bien. Los mismos con los que compartí algún brindis para maldecir una cintura, o unas caderas, o un buen culo, me dieron la espalda. Los que te han visto siempre triste no aceptan tu felicidad si no se consideran culpables de provocarla. Como si la tristeza al ser mutua en lugar de aumentar, restara. Para sentarse en aquella barra de curdas debías tener al menos dos motivos y uno tenía que ser el nombre de una mujer. Si eran dos los nombres la resaca era espantosa. Decía Emilia, la bartender, “Si un amor se va antes de tiempo el desamor se queda para siempre” También decía, “Hay gente que lleva tanto tiempo sola, que confunde soledad con amor propio” En aquel tiempo yo tenía motivos, y tenía un nombre, y nostalgia, y hasta amigos. Creo que nunca estuve tan solo. De vuelta a casa le preguntaba a las lámparas de la calle por mi hogar, pero aquellas putas luces me llevaban siemp...

Penitente

Ejecutame con tu metralleta de palabras, hace malabares con mi ojos si te observo desnuda al otro lado de mi vida. Haceme lamer el suelo que pisas, arrancame la lengua con los dientes si confundo tu nombre mientras sueño. Tatuá con tus uñas en mi espalda el camino más corto a tu cintura. Impregname el aroma de tu pelo, invítame a vivir bajo tu falda, inunda mi garganta con tu océano. Te arrancaré las medias con la boca, le ladraré a tu pubis que te quiero, saciaré mi fetichismo en tus tacos. Le rezaré a tus muslos de rodillas al ritmo que decidan tus dos manos y que bailen nuestras lenguas sin descanso la interminable canción de los suspiros. Inventate un reloj bajo los párpados indicame la hora de los besos, retrasate en la cita con mi piel. Haceme sufrir tu ausencia en cada poro, hace que te odie más que a los espejos, a que te quiera más que a mí mismo, pero no te vayas nunca de mi vida.

A destiempo

Sos lo mejor que no me ha pasado todavía. Eso pienso cuando te veo caminar en el abismo que hay entre tu próximo paso y mi mirada. Podría decir que te había buscado sin saberlo, pero lo cierto es que te encontré sin buscarte. Que una tarde cualquiera pasaste por mis ojos como si desfilaras en París. Que se me pegó la canción que hacía tu pelo al besarse con una ilusión y todavía la tarareo cada vez que te imagino. Que tu culo es una hamaca de mi infancia y cada vez que se mueve soy feliz. Que tu nuca desnuda es un papel en blanco donde debería empezar a contar mi vida. Que tu boca una playa en mitad de una calle que solo ha olido el mar cuando sonríes. Podría decir que te he perdido sin tenerte, pero lo cierto es que te he tenido sin ganarte. Que sin permiso has invadido la habitación más al fondo de este corazón desubicado y has colocado las piernas encima de mi pecho, como quien busca la comodidad para ver como se humedecen los recuerdos. Que has cabido en un bolsillo, sí, vos, que a...