Al ángel que velaba mis sueños
lo mató el insomnio,
a mi yo adolescente
diez tortas de chocolate
sin velas y sin deseos.
A mi Abuelo un enero de mierda
y un médico con título de $80.000,
a dos buenos "amigos" la velocidad
o la confusión de una línea discontinua,
a otro la enfermedad de moda.
(Siempre odié las modas)
A mi pulmón derecho
el humo de la nostalgia,
al pulso de mis manos
un poema sobre vos,
a mis zapatos preferidos
el camino hasta tu piel,
a mi hambre tu fresa,
a mi sed solo el whisky.
(Jamás me fie de las cosas transparentes)
A Neruda me lo asesinó Bukowski
de una metáfora en la nuca,
al romanticismo de Bécquer
el desenamorado Fonollosa
y García Márquez perdió la patria
por otro colombiano más real.
A tu canción preferida
la reiteración de una radio pirata,
al paraíso prohibido
un salto sobre la valla.
Y a los sábados desconocidos
la llegada de una dama
cargada de viernes mágicos.
A los mil besos con tu nombre
lo mató el insomnio,
a mi yo adolescente
diez tortas de chocolate
sin velas y sin deseos.
A mi Abuelo un enero de mierda
y un médico con título de $80.000,
a dos buenos "amigos" la velocidad
o la confusión de una línea discontinua,
a otro la enfermedad de moda.
(Siempre odié las modas)
A mi pulmón derecho
el humo de la nostalgia,
al pulso de mis manos
un poema sobre vos,
a mis zapatos preferidos
el camino hasta tu piel,
a mi hambre tu fresa,
a mi sed solo el whisky.
(Jamás me fie de las cosas transparentes)
A Neruda me lo asesinó Bukowski
de una metáfora en la nuca,
al romanticismo de Bécquer
el desenamorado Fonollosa
y García Márquez perdió la patria
por otro colombiano más real.
A tu canción preferida
la reiteración de una radio pirata,
al paraíso prohibido
un salto sobre la valla.
Y a los sábados desconocidos
la llegada de una dama
cargada de viernes mágicos.
A los mil besos con tu nombre
un pasaje más frío que su destino.

Comentarios
Publicar un comentario