Escribiría el manual del buen novio si ya existiera un medicamento contra los celos. Mandaría mi currículum más romántico a mujeres con la talla ochenta y cinco si no pervirtieras mis neuronas en los sueños. Sería fiel incluso si dejara de inventarte. Pero es que tienes tantos rostros que cualquier día te tengo en un abrazo y ni me entero. Y créeme, me va a doler que el amor (ese que dicen que solo ocurre una vez) pase de largo. Como esos trenes que nunca acabaron entre tus piernas. Si te pienso, ahora, todo mi amor cabe en un globo (suspiro en un soplido eterno, ojala el globo no se rompa) De ida y vuelta los viajes por si acaso y las cartas con posdata por supuesto, y tu boca con mi boca y mi lengua, en la parte más privada de tu cuerpo y mi cuerpo con tu cuerpo y tus piernas en la parte más mojada de mi lengua. Haría una hoja con tu espalda si quisieras y tinta de estos dedos que te aclaman, escribiría el poema más intenso desde el comienzo de tu cuello hasta tu culo, cada pliegue u...
Si no escribo me muero.