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Los "te amo" que te debo

Escribiría el manual del buen novio si ya existiera un medicamento contra los celos. Mandaría mi currículum más romántico a mujeres con la talla ochenta y cinco si no pervirtieras mis neuronas en los sueños. Sería fiel incluso si dejara de inventarte. Pero es que tienes tantos rostros que cualquier día te tengo en un abrazo y ni me entero. Y créeme, me va a doler que el amor (ese que dicen que solo ocurre una vez) pase de largo. Como esos trenes que nunca acabaron entre tus piernas. Si te pienso, ahora, todo mi amor cabe en un globo (suspiro en un soplido eterno, ojala el globo no se rompa) De ida y vuelta los viajes por si acaso y las cartas con posdata por supuesto, y tu boca con mi boca y mi lengua, en la parte más privada de tu cuerpo y mi cuerpo con tu cuerpo y tus piernas en la parte más mojada de mi lengua. Haría una hoja con tu espalda si quisieras y tinta de estos dedos que te aclaman, escribiría el poema más intenso desde el comienzo de tu cuello hasta tu culo, cada pliegue u...

Casi filántropo.

Era marzo, había llovido tanto que los charcos pensaban que eran parte del mar. Crecían flores por las grietas de las veredas, por eso no te vi en ese momento, cuando pasaste por mi lado. Crei que te conocia de antes, un año, tal vez dos, a cierta edad el tiempo que transcurre solo se cuenta en chocolates y sonrisas complicadas de traducir. Tocaste mi espalda creo, aunque tal vez fue mi espalda la que acarició tu mano. Vos siempre fuiste la alegría de los perros callejeros, y yo me sentí uno de ellos. Luego sonreíste. Voy a confesar que de no hacerlo ni siquiera hubiera sabido que eras vos. Pero esa sonrisa era mía, la había provocado yo. Incluso en ese tiempo que se la habrás regalado a cualquiera sabía que me pertenecía. Perdon, el tiempo es una percepción humana y yo nunca me sentí muy humano que digamos. Julio, a punto de cumplir años y pedir el deseo de que no te vayas. Y te pegaste a mi espalda para que tu aroma nunca más se vaya de mi. ...

Ocho cielos y ocho infiernos.

Hay veces que quisiera tomarte una fotografía que dure más que la tristeza que siento cuando no estás. Que las lágrimas sea más efímeras que la eternidad de tus besos sobre ellas. Hay veces que los pelos en punta de todo mi cuerpo no alcanzan para expresar la felicidad que tengo cuando mis ojos te encuentran. Me desbragueto el alma cada vez que escucho el derrumbamiento de tus pensamientos impuros sobre tu realidad alternativa. El deshojar de tus pulmones cada vez que decís que no fumas más, y esa pared de humo que largas con el supuesto último pucho. Ya pasaron ocho meses desde que encontré en tus ojos todas las estaciones juntas. Y por estaciones me refiero a dos cosas: Verano, invierno, otoño y primavera. Y un sin fin de lugares a los cuales llegar cuando me subí a esa locomotora que tenés por cabeza, con tantos destinos como paisajes. Hoy más que nunca agradezco que la simpleza y la complejidad se hallan unido en esto que llamamos amor. Una tira t...

Alpha.

La primera vez que dijo mi nombre caí en la realidad de lo mucho que pesaba ser yo, luego dio una profunda pitada a su cigarro como si el mundo entero dependiera de su boca, y yo, que nunca he querido ser nada, ni siquiera héroe y mucho menos villano quise ser de humo. Llevaba un vestido negro y flores en el pelo, o al menos así la imaginaba. Se había colocado una sonrisa bien temprano detrás del témpano de su seriedad primaria, y la mueca de felicidad oculta  se le extendía por el rostro como una enfermedad terminal. Igual que aquel montoncito de pecas por encima de sus pómulos, como si su piel estuviera en constante guerra por cambiar de color. No tenía edad ni venía de ningún lado, sus manos construían amaneceres en la playa en una ciudad donde el mar solo habitaba en las postales de las librerías. Se convirtió en otoño y marchitó todas las flores de su cabello, enlutó el suelo de la habitación con todas  las parejas que alguna vez había te...

A los poetas muertos.

Cuentan que estabas tan hermosa, que absolutamente todos creyeron de nuevo en el matrimonio. He repasado nuestras fotos, mi vida lejos de tu piel es como si alguien de repente pusiera de fondo mi voz grabada. No me reconozco sin ti. Imagino a tu madre sonriendo a las mesas, a tu prima metiendo los dedos en la tarta, a tu padre misógino buscando un baile con la chica con el vestido más corto. Intuyo que no tiraste el ramo, que la liga te la dejaste arrancar de madrugada, que has elegido Venecia para que se hunda el pasado, mientras un gondolero fornido, te desnuda sin piedad en un rincón de sus sueños. Yo, ya un cualquiera, te acepto a ti como mi mayor fracaso, echarte profundamente de menos en lo próspero y en lo adverso, en la pobreza y en la miseria, en el dolor de tu ausencia y en esta enfermedad de mi nostalgia, todos los días de mi muerte, hasta que la vida nos separe. No te recuerdo de blanco, ni siquiera en lo más intimo de tu piel, tampoco memorizo que alguna vez me dijeras qu...

Luna menguante.

Me cuelgo de la punta de la Luna menguante y espío si en tus sueños aún estoy. Si respiras adecuadamente con suspiros como lo hago yo al pensar en ti. Si tienes los pies tapados y la boca descubierta. Si en la mesa de luz el pastillero está vacío y tu cabeza llena de estrellas. Si la distancia medida en besos es más corta que en cuadras. Si mis abrazos te llegan y te calman el alma. Si la panza te duele y yo poder curarla. Si las lágrimas secas tienen mi nombre petrificado en tus mejillas. Me cuelgo de la punta de la Luna menguante. Esa que empieza en tu sonrisa y termina en la mía. Solo han pasado horas sin tu perfume. Y aun asi mi nariz quiere abrazar tu aroma. Me cuelgo, y me cuelgo, y me sigo colgando, hasta que me caiga. Ojalá la humedad de tu boca  me atrape para siempre.

Pequeños pecados.

Tira de mi clavel, arruga mi ropa, todas tus puertas están abiertas. Corta mis pensamientos, romperlos como cocos, todos mis huevos están rotos. Destruye mi harén, puerta de mis sombras. Ay, mi camino está hablando. Seda mi jardín, sube a mis días, ahora mis oraciones despiertan. Ponle huesos a mi sombra, paloma de mi sueños. Empieza a sangrar mi halo. Ordeña mi mente y hazme crema, bébeme cuando estés lista. Salta de mi corazón, trepa mi altura, los serafines me mantienen firme. Caderea mi angel, bombea mi luz, ponme en tus necesidades. Cura la gota de lluvia que sembraste en mi ojo, revienta mi polvo otra vez. Ay, del gusano que trabaja con el sabio. Cava mi paladar igual que la sal gruesa. Detener el engaño. ¿Cuál es el maleficio, donde está la estela? ¿Cómo están las cachas? Toma mi rayo dorado. Roba mi castillo, lame mis rocas Salta sobre mi obelisco en la escuela. Atormenta mis carencias, alza mi aspecto salta a mi agujero negro...