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La carta que nunca llegó.

Querida:

Tengo la impresión de que me han cortado las alas.
No te llamaría nostalgia pero tengo tantas ganas de escucharte
que te llamaría y te llamaría y te llamaría.
Me haría amigo íntimo de la señorita de tu contestador
al fin y al cabo tiene voz de no haber cogido en dos meses.
Exactamente como yo.
Dos meses, 60 días.
Capaz que no te parece mucho.
Para ti un día solo es un día,
en cambio para mí significa tristeza.
Dos ausencia.
Diez fracaso.
Noventa odio.
El odio no se puede multiplicar
y es indivisible.
Se parece al infinito pero con más ceros.

Volar es ese verbo que solo se conjuga en tus manos.
A eso me refiero.

Ayer Roberta me preguntó por vos,
que hacia mucho no te veia.
Ya sabes ese modo sutil que tienen la señoras de barrio
de informarse de los desastres.
- Volverá con la próxima tormenta. Le dije aprovechando el clima.
Ella sin dejar de mirar el cielo ha soltado sin clemencia:
- Va a tardar mucho entonces.
Ni siquiera hablábamos de la misma forma de llover.
Así que he asentido con la cabeza.
Ella no tiene ni idea de cuantos sinónimos
puede tener la lluvia si yo te beso.

¿Viste esa sensación de estar soñando que te caes
y despertarte de golpe?
Pues es eso lo que me ocurre sin vos
que no dejo de caerme,
con la diferencia que al despertar la caída no cesa.
Y perder el equilibrio no es lo mismo que volar.

Lo más absurdo que he hecho en este tiempo
ha sido golpear la mesa simulando
que eras vos en la ventana.
Y en voz alta contestarle a tu ausencia
"ya voy, amor, ahí te abro", luego, lagrimas.
Te cuento esto para que entiendas
que lo que vuelve loco a un hombre
no es el amor, si no la esperanza.
Que es mejor un hasta nunca
que cualquier a lo mejor.
Que prefiero un no te amo
que me rompa en mil pedazos
que el cariño en mil pedazos
que aún me ofreces sin amarme.

Pasó una chica caminando con
una cola que casi me hace olvidar de vos.
Pero para que vamos a negarlo
sigo siendo un pájaro enjaulado a tus caderas.

Espero que tengas frío por las noches
y hambre por las mañanas.
Que nadie encuentre el lugar exacto de tu piel
donde tu espalda se dobla hasta que cabes
en el futuro de un hombre.
Que mi nombre se te escape
cuando te la esten chupamdo,
que no te falte el aliento
cuando te muerdan los labios
y no halles diferencia
entre suspiro y bostezo.
Espero que sean tus manos
las que recuerden que existo
mientras me buscas a oscuras
en una cama vacía.
Que seas tan feliz que te duela
si recuerdas mi tristeza,
que estés tan bonita que odies
que te lo cuente un espejo
y eches de menos mi lengua
describiéndote por dentro.

Espero que cumplas tu sueños,
que no rompas más promesas,
que se amontonen tus caprichos.
Que aquello que señales con el índice siga siendo tuyo,
que no te cortes el pelo,
ni cambies de perfume,
que sigas llamando destino
al mayor de tus errores,
alejarte del amor de tu vida.

Espero que no me olvides mientras lo intentas,
que no puedas recordarme si de verdad lo necesitas
que nunca más me encuentres mientras te busco,
que nunca más me busques si no te espero.

Al fin y al cabo querida
volar está sobrevalorado si no es contigo.

Pd: Si no recuerdas como se aterriza
ponte el vestido de flores
el que se levantaba en dos suspiros.
Es el modo más sensato que conozco
de tener el cielo a tus pies
y seguir flotando.



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