Hoy olí un cordón de pantalón
que dejaste.
Recuerdo que te lo arrancaste
y lentamente iba recorriendo
tu cintura.
Era porque no teníamos otra cosa
para atarnos las manos.
Ahora uso recuerdos para
atar las mías a tus caderas.
Para enceguecer mis ojos,
uso un libro que me dejaste.
Cuanta casualidad,
el libro es Cien años de soledad.
Como si el puto destino
se me riera en la cara
cada vez que doy vuelta
una página.
Para contrarrestar el aroma
de tu cuello
me paso azufre en mis
fosas nasales.
Es el olor al infierno
que tanta falta me hace.
que dejaste.
Recuerdo que te lo arrancaste
y lentamente iba recorriendo
tu cintura.
Era porque no teníamos otra cosa
para atarnos las manos.
Ahora uso recuerdos para
atar las mías a tus caderas.
Para enceguecer mis ojos,
uso un libro que me dejaste.
Cuanta casualidad,
el libro es Cien años de soledad.
Como si el puto destino
se me riera en la cara
cada vez que doy vuelta
una página.
Para contrarrestar el aroma
de tu cuello
me paso azufre en mis
fosas nasales.
Es el olor al infierno
que tanta falta me hace.
Comentarios
Publicar un comentario