Caminando fríamente en la penumbra de los recuerdos, aquel que se hace polvo pisada tras pisada. Huellas marcadas con un zapato viejo y desteñido me abren paso a un posible futuro de luz. Al esperarte siento locura y grito tu nombre en mis entrañas. Cada segundo pasado me hace mas fuerte, me deja mas vivo. Y espero ese sí, espero el encuentro no citado. Aguardo a tus vientos vocales que rocen mi oído, cada día, cada hora. En ceros y unos recibo tus palabras a través del camino electrónico, pero no me es suficiente, mi oído no lo siente y mi alma tampoco.
Te amo, pero no tiernamente, no como vos crees que lo hago. No, te amo como a todo lo que me hace mal. Como el primer pucho de la mañana, que ahoga mis pulmones de placer y cáncer, como la primera cerveza de la noche, la que empieza a emborracharme, como esa línea de merca que destruye mi nariz mientras la voy disfrutando. Como el porro que me marea y me hace reír hasta descomponerme. Así te amo, como a una adicción, como a lo peor que hay en el mundo. Y perdón por la comparativa, pero para amar como te amo cualquiera prefiero no amarte.
Comentarios
Publicar un comentario