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Rock de los gemidos.

Le levanto la pollera.
A veces la música me calienta.
El rock de los gemidos es mi preferida,
ah..ah...ahah...ahahaha..

La mujer que no te engaña en la intensidad de sus gemidos
jamás lo hará en la profundidad de sus palabras.

Luego cuando de su boca estallan mil libélulas,
y ella se dobla como una gimnasta china,
yo me chupo los dedos y bajo lentamente con mi lengua
a buscar los peces de colores que le habitan bajo el ombligo.

Es oceánica, lo prometo,
tiene dos delfines voladores en los pechos
Flip y Flop se llaman,
Flip es más cálido, más grande, más mío.
Flop es celoso por eso ahora lo lamo hasta que brilla,
luego ella, la sirena de los desiertos de mi alma
me agarra la cabeza y otra vez
me invita a ver el mar pero a la inversa,
de dentro hacia fuera.

—Cogeme como si no me quisieras —Me implora.

Yo me saco el traje de poeta y veo
cuanto amor le cabe en la boca.

De una acrobacia se me sube encima,
me lame, me muerde, me traga,
dibuja un mapa con sus uñas rosas
donde todas las direcciones acaban en su piel.
Me enseña que el placer tiene su nombre,
que el deseo se apellida como ella
y que el clima carece de importancia
porque cuando a ella se le antoja llueve.
Como ahora.

Relampaguea, truena y vuelve el sol,
la beso hasta que su boca lo eclipsa todo
y se va apagando
....ahhhhhhh
ah ah ah
poco a poco ah ah
se acaban los acordes...ah
de la canción más bonita del mundo.

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