No soy el mismo que se marchó una vez.
Ahora juego al doble o nada,
al rojo o negro,
al cara o cruz.
Ahora no se perder ni acepto un empate.
He escupido una balanza y he colocado
la justicia de mi parte.
No ignoro el pasado pero vivo el presente.
No hablo de futuro si no es en plural.
Y he cometido tantos errores
que río del destino
y de las casualidades.
Río en serio, deberías oírme,
es como si en una guerra
todos a la vez se quedarán sin balas.
Como una tregua a la fuerza,
como una paz infinita.
Ya no esta la que no hallaba
el ritmo en mi boca por miedo
a que la vean bailar.
Ahora la música solo empieza si se acerca.
El baile si se queda.
La fiesta si me garcha.
No es aquella que resbalaba por mi piel,
que dejaba su perfume en mis brazos
pero se llevaba su cuerpo.
Que alquilaba veranos en el ático de sus promesas,
para ver de lejos como era incapaz de cumplirlas.
Ella es otra, ahora se me clava en la costillas,
no necesita perfumes,
ni más veranos que el nuestro,
ni más promesas que el acto.
al rojo o negro,
al cara o cruz.
Ahora no se perder ni acepto un empate.
He escupido una balanza y he colocado
la justicia de mi parte.
No ignoro el pasado pero vivo el presente.
No hablo de futuro si no es en plural.
Y he cometido tantos errores
que río del destino
y de las casualidades.
Río en serio, deberías oírme,
es como si en una guerra
todos a la vez se quedarán sin balas.
Como una tregua a la fuerza,
como una paz infinita.
Ya no esta la que no hallaba
el ritmo en mi boca por miedo
a que la vean bailar.
Ahora la música solo empieza si se acerca.
El baile si se queda.
La fiesta si me garcha.
No es aquella que resbalaba por mi piel,
que dejaba su perfume en mis brazos
pero se llevaba su cuerpo.
Que alquilaba veranos en el ático de sus promesas,
para ver de lejos como era incapaz de cumplirlas.
Ella es otra, ahora se me clava en la costillas,
no necesita perfumes,
ni más veranos que el nuestro,
ni más promesas que el acto.
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