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Mostrando entradas de febrero, 2022

Eclipse Lunar

Solo se puede conocer la oscuridad si has vivido dentro de un eclipse y cuando menos te lo esperas te ilumina la claridad. Y Luana es como si de repente hubiera encendido la luz del mundo. Cómo si todo este tiempo la vida la hubiera observado a través de una ventana llena de lluvia. Ha aparecido y ha pensado, que la canción que sonaba de fondo era terriblemente triste y me la ha cambiado por un abrazo. Luana es suave como el sexo bajo la ducha, precisa como una palabra lanzada al abismo, ilusionante como una moneda cayendo a una fuente. Ha tomado mis dudas entre sus manos y las ha aplastado como si fueran insectos. Y en cada crujido de su sonrisa ha limpiado la sangre sin rozar las heridas. La felicidad no es no hacerse preguntas si no saber las respuestas, ha sentenciado. Luego me ha dejado un beso entre los labios como quien llama a una puerta aún teniendo las llaves. Luana desnudando a la primavera para que el verano no entienda de fechas. Con esa prisa de llegar al orgasmo antes qu...

La carta que nunca llegó.

Querida: Tengo la impresión de que me han cortado las alas. No te llamaría nostalgia pero tengo tantas ganas de escucharte que te llamaría y te llamaría y te llamaría. Me haría amigo íntimo de la señorita de tu contestador al fin y al cabo tiene voz de no haber cogido en dos meses. Exactamente como yo. Dos meses, 60 días. Capaz que no te parece mucho. Para ti un día solo es un día, en cambio para mí significa tristeza. Dos ausencia. Diez fracaso. Noventa odio. El odio no se puede multiplicar y es indivisible. Se parece al infinito pero con más ceros. Volar es ese verbo que solo se conjuga en tus manos. A eso me refiero. Ayer Roberta me preguntó por vos, que hacia mucho no te veia. Ya sabes ese modo sutil que tienen la señoras de barrio de informarse de los desastres. - Volverá con la próxima tormenta. Le dije aprovechando el clima. Ella sin dejar de mirar el cielo ha soltado sin clemencia: - Va a tardar mucho entonces. Ni siquiera hablábamos de la misma forma de llover. Así que he asen...

Dibujo.

La observo y no sé qué decir, como si las palabras no estuvieran de mi parte. Como si no existiera un adjetivo que la mereciera. Un nombre que la dignifique. Un verbo que la domestique. Tiene en la risa esa melodía que a veces he danzado antes del sueño, como si la felicidad no pudiera ser de otro modo que con ella. El pelo negro como adentrarse en un túnel, los ojos brillantes como si supiera donde están todos los interruptores que le dan luz a la vida. Tengo la sensación de haberla dibujado antes de que existiera. De haberla trazado uniendo puntos en el aire hasta darle forma. Y desde el momento que mis ojos le dieron vida, empezó a desvanecer la mía. Ahora soy yo el que está dejando de existir. Ojalá me dibuje en el aire.

Paraguas.

Como un paraguas en mitad de un vendaval. Así me siento. Es domingo y parece domingo, odio que los días sean exactamente lo que parecen. Acostumbrado a que un lunes cualquiera fuera una fiesta, que un martes por la tarde tres orgasmos, que un sábado de lluvia una orgía. Porque nosotros cogíamos los dos pero tu eras tantas mujeres a la vez que ni siquiera sabía con exactitud con quien me estaba entregando. Si a la inocente o a la hija de yuta, si a la aprendiz de caricias o a la dueña del descaro, si a la de arrodíllate pendejo o a la sumisa complaciente que le cabía todo mi amor en la garganta. Es domingo y parece domingo. Ni siquiera llueve. Amenaza con hacerlo en el gris de un cielo que parece que invoca a la tristeza pero no ha caído una gota en toda la tarde. Soy como una actriz que necesita una lágrima para dar veracidad al guión y no deja de reírse. Solo que yo no me río. ¿Quién carajo es capaz de reírse un domingo? A un domingo sin ti me refiero, porque cuando tú estabas conmigo...

Con vista a mi interior.

No soy el mejor hombre que has conocido, ni la mitad de bueno de los que te quedarían por explorar, ni siquiera tengo estudios y mi voz se quiebra ante cualquiera que me mire a los ojos. Mi tristeza se acentúa los domingos pero en realidad es mi estado más corriente. A veces sufro ansiedad, también ira, tengo veinte segundos complicados en los que puedo desde matar a un hombre a dormir sin ella. No diría que estoy loco pero soy un cuerdo anormal. Hace tiempo que no confío en nadie, la esperanza me resulta un acto masoquista, la fe un mal truco de magia, el destino un folio en blanco que escribo con faltas de ortografía para que él tampoco sepa guiarme. Quizás si te vas ahora, alguien podrá darte el placer que no concibo sin dolor. Alguien, cualquiera, podrá hacerte promesas preciosas de esas que jamás se cumplen y tú puedas sonreír dignamente, atando tus sueños a un futuro que no existe. Creo cuando miro tu boca, que hay mujeres que deberían poner más cuidado en esconder la sonrisa que...