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Control.

Tres semanas sin alcohol, la llevo bastante bien, no me molestan los sorbos de los demás, el control lo tengo yo.

¿Por que esta decisión?
Porque con ella no tengo control, se me nubla todo, sus ojos encandilan demasiado. Quizá este proyectando el control, pero me sirve.

No voy a mentir, la extraño a cada momento, quisiera que durmiera conmigo todas las noches y que saboree el sol del día junto a mi centro.

No voy a mentir, la amo, tanto que pudiera alejarme del mundo para poder estar solo con ella. Sí, de mi mundo, que es tan amplio, que conlleva a tantas personas.

No. Prefiero incluirla y que se divierta tanto en mi mundo como yo me divierto en el de ella, compartir la felicidad.

Ahora que lo pienso, aunque quede como histérico, no me alejaría del mundo, Y aunque usted crea mientras lee esto que voy a caer en el cliché del "ella es mi mundo", sepa que se equivoca, mi mundo soy yo, su mundo es ella, solo quiero que colapsen, es todo.

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