Hay pocas profesiones tan socialmente aceptadas y tan fuera de la ley como levantar quiniela clandestina.
Estos sujetos dotan de la capacidad de la numerología más absoluta, y algunos se jactan de poseer el poder del oráculo con tal que el jugador le ponga unos pesos al 32.
Sin embargo estos individuos siempre fueron una presa muy buscada por la ley. Una vez detenidos y verificada la posesión de la famosa libreta de anotaciones de jugadas, eran encarcelados.
Esto hacía que, incluso su más allegados y sus clientes mas efusivos, padecieran de la famosa enfermedad del olvido instantáneo, mas conocida como "Yo no sabía nada". Y así dejarlos mal parados ante una sociedad más que hipócrita.
Yo nunca levante quiniela, pero de hacerlo alguna vez, tendría sumo cuidado con los vestidos de azul.
El truco está en "hecha la ley hecha la trampa". Si fuese detenido, la mejor solución para evadir la encarcelación sería la falta de evidencia, es decir, la ausencia de la famosa libreta o usando algunos artilugios para disfrazarla de otra cosa.
Teniendo esto en cuenta, llegue a la siguiente conclusión:
Llevaría una libreta en mis rondas diarias, pero en vez de utilizar números para las jugadas, escribiría poesia.
El método se basaría en las diferentes combinaciones de versificación. El numero de silabas en el primer verso indicaría las decenas y en el segundo las unidades del numero apostado.
El cero sería representado por un verso decasílabo.
La tercera linea revelaría la cantidad apostada. Si empezara con mayúscula debería multiplicarse por diez.
En la cuarta se establecería la modalidad. Cinco silabas o menos: "a la cabeza". Entre seis y ocho: "a los diez". Entre nueve y once silabas: "a los quince". Más de once: "a los veinte".
El quinto verso dictaría en que lotería seria la jugada, simplemente mencionándola.
Por último la firma del poema, es decir el nombre del autor, representaría el nombre del apostador en cuestión.
Les dejo un ejemplo para que se vuelva un poco más gráfico.
Hermosa luna creciente:
no.
No ilumines.
Ay de mí,
que busco acariciar tus provincias.
-Cacho el verdulero.
Esto significaría: al ochenta y uno, cuarenta pesos a la cabeza, el la lotería de la provincia, para Cacho el verdulero.
Estos sujetos dotan de la capacidad de la numerología más absoluta, y algunos se jactan de poseer el poder del oráculo con tal que el jugador le ponga unos pesos al 32.
Sin embargo estos individuos siempre fueron una presa muy buscada por la ley. Una vez detenidos y verificada la posesión de la famosa libreta de anotaciones de jugadas, eran encarcelados.
Esto hacía que, incluso su más allegados y sus clientes mas efusivos, padecieran de la famosa enfermedad del olvido instantáneo, mas conocida como "Yo no sabía nada". Y así dejarlos mal parados ante una sociedad más que hipócrita.
Yo nunca levante quiniela, pero de hacerlo alguna vez, tendría sumo cuidado con los vestidos de azul.
El truco está en "hecha la ley hecha la trampa". Si fuese detenido, la mejor solución para evadir la encarcelación sería la falta de evidencia, es decir, la ausencia de la famosa libreta o usando algunos artilugios para disfrazarla de otra cosa.
Teniendo esto en cuenta, llegue a la siguiente conclusión:
Llevaría una libreta en mis rondas diarias, pero en vez de utilizar números para las jugadas, escribiría poesia.
El método se basaría en las diferentes combinaciones de versificación. El numero de silabas en el primer verso indicaría las decenas y en el segundo las unidades del numero apostado.
El cero sería representado por un verso decasílabo.
La tercera linea revelaría la cantidad apostada. Si empezara con mayúscula debería multiplicarse por diez.
En la cuarta se establecería la modalidad. Cinco silabas o menos: "a la cabeza". Entre seis y ocho: "a los diez". Entre nueve y once silabas: "a los quince". Más de once: "a los veinte".
El quinto verso dictaría en que lotería seria la jugada, simplemente mencionándola.
Por último la firma del poema, es decir el nombre del autor, representaría el nombre del apostador en cuestión.
Les dejo un ejemplo para que se vuelva un poco más gráfico.
Hermosa luna creciente:
no.
No ilumines.
Ay de mí,
que busco acariciar tus provincias.
-Cacho el verdulero.
Esto significaría: al ochenta y uno, cuarenta pesos a la cabeza, el la lotería de la provincia, para Cacho el verdulero.

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