Te vas, y con vos te llevas mi alma, mi última chance de amor, mi desesperación, lo único vivo en mis ojos, el brillo y la satisfacción que me quedaba, el hilo de luz al cual me aferraba, tu sonrisa exquisita, tus pocitos, tus lunares, infinitos recursos de belleza. Te vas y no sé cuándo volvés. Te vas sin un beso mío, sin mis abrazos, sin mi mirada ahogándose en la tuya. Sin limpiarme las lágrimas con tus suaves manos, con tus dulces labios. Y yo me quedo, abrazado a tu perfume, suspirando tu aliento fresco que aún vive en mi pecho, el sabor de tu lengua, la sabiduría de tus palabras. Tu gusto a mujer, tatuado en mis células.
Si no escribo me muero.