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Mostrando entradas de marzo, 2016

Hermoso, pero ficción.

Te vas,  y con vos te llevas mi alma,  mi última chance de amor,  mi desesperación,  lo único vivo en mis ojos,  el brillo y la satisfacción que me quedaba,  el hilo de luz al cual me aferraba,  tu sonrisa exquisita,  tus pocitos,  tus lunares,  infinitos recursos de belleza. Te vas y no sé cuándo volvés.  Te vas sin un beso mío,  sin mis abrazos,  sin mi mirada ahogándose en la tuya.  Sin limpiarme las lágrimas  con tus suaves manos,  con tus dulces labios. Y yo me quedo,  abrazado a tu perfume,  suspirando tu aliento fresco  que aún vive en mi pecho,  el sabor de tu lengua,  la sabiduría de tus palabras.  Tu gusto a mujer,  tatuado en mis células.

Para no echarte de menos.

Átame al respaldar de tu cama, enséñame algo que duela más que el olvido. Ponete los zapatos de cuando salíamos, cualquier día de la semana y dejame escucharte cuando te vas. No vengas hasta mañana y que tu ausencia sea la falta de mi mismo. Hazme promesas, dime que me amas, hablame de pasar la vida juntos. Contame como nunca fuiste a Disney, y es por eso que no te sentís princesa. Reprochame que no mate dragones en tu nombre. Recordame otra vez lo del reloj biológico, ese tic tac que retumba en tu cabeza y que tu vientre alguna vez deseó uno como yo. Haz un camino de lunares de tu cuello a la espalda. Un laberinto de perfumes desde tu boca hasta tu sexo y dejame perderme dentro. Hazme ladrar, con las polleras levantadas hasta el cielo con la tanga tan abajo que acaricia el infierno, ensuciate los dedos de orgasmos y hazmelos lamer, como si mi deseo por ti ya no entendiera anatomía. Como si mi lengua ya no tuviera lugar favorito para chuparte o tú n...

Comienzo.

Sé que estás ahí, puedo sentirte ahora, sé que tienes miedo, miedo de mi, miedo del cambio. No conozco el futuro, no he venido aquí para decirte cómo va a acabar, vine para decirte cómo va a empezar. Voy a dejar de escribir, y después voy a mostrar a esas personas lo que no quieres que ellas sepan. Voy a mostrarles un mundo. Un mundo sin reglas, ni control,  sin límites ni fronteras, un mundo donde todo es posible. Adonde iremos desde allí es una elección que te dejo a ti.

Natalicio.

Se me ensogan los dedos, se entumecen, se derriten las puntas, me pesan mundos, las teclas queman. A penas puedo escribir acá. Cualquier otra ventana es sacrilegio para ellos. Es prohibición, melancolía encerrada en huellas digitales. Aún recuerdo lo planeado para hoy. Cena romántica, un recital con buena música, un par de vinos y caricias desgarradoras en algún telo. No paro de temblar. A lo mejor es la hipertensión, ojala sea eso, ojala el bobaso sea prematuro y termine el sismo de mi mente. Lo bueno de no morir es que vos seguís viva, tan viva que me da envidia. Podrías sufrir un poco, al menos sería equitativo.

Ceros y unos.

Caminando fríamente en la penumbra de los recuerdos, aquel que se hace polvo pisada tras pisada. Huellas marcadas con un zapato viejo y desteñido me abren paso a un posible futuro de luz. Al esperarte siento locura y grito tu nombre en mis entrañas. Cada segundo pasado me hace mas fuerte, me deja mas vivo. Y espero ese sí, espero el encuentro no citado. Aguardo a tus vientos vocales que rocen mi oído, cada día, cada hora. En ceros y unos recibo tus palabras a través del camino electrónico, pero no me es suficiente, mi oído no lo siente y mi alma tampoco.

Foucault.

Tomó la posta entre besos y mordidas, dando ordenes claras sobre adoctrinamiento de postura sobre una cama. El balde de agua fría fue inmediato, estaba probando mi obediencia. Luego de un par de tangos al aire nuevamente ataco mis lastimados labios. El camino hacia el catre era corto, a un par de latidos de hipertenso. Abrió sus piernas y entre Lavalle y Guruciaga reinaba el buen sabor. Me deleite poco a poco con sus jugos, con sus carnes y sus suspiros. A los diez minutos del banquete se sirve ella. Come como pocas, con placer y dedicación. Seguiría contando esta bella historia, pero el sueño se apodera de mi insomnio mentiroso. Linda por donde la mires, y si cerras los ojos, mas. Buenas noches.

Matices.

Voy a ser breve: aún te amo. Voy a ser metafórico: como los mares a la arena, la noche a la luna, las flores al sol, la pradera a los caballos, mi ojos a los tuyos, mi perfume a tu esencia, el cielo a las estrellas, los pulmones al oxigeno, mi lengua a tu sexo. Voy a ser maligno: como tu padre al machismo, como tu madre a la plata, como vos a todo el mundo, como el diablo al infierno, como Nerón al fuego, como la Unión Soviética a Stalin. Voy a ser cósmico: como Venus a Marte, como el Sol al hidrógeno, como Neptuno a sus nubes, como Saturno a sus anillos, como la gravedad a los cuerpos celestes como tus ojos. Puedo ser mil cosas más, pero nada cambiaría la trama principal. Aún estas clavada en mi, como un puñal en la carne.

Olfato.

Hoy olí un cordón de pantalón que dejaste. Recuerdo que te lo arrancaste y lentamente iba recorriendo tu cintura. Era porque no teníamos otra cosa para atarnos las manos. Ahora uso recuerdos para atar las mías a tus caderas. Para enceguecer mis ojos, uso un libro que me dejaste. Cuanta casualidad, el libro es Cien años de soledad. Como si el puto destino se me riera en la cara cada vez que doy vuelta una página. Para contrarrestar el aroma de tu cuello me paso azufre en mis fosas nasales. Es el olor al infierno que tanta falta me hace.