Ir al contenido principal

Entradas

Nunca sobra.

Y siempre quiere más. Y no le alcanza. No la satisface. No le cierra. Y siempre quiere más. El vaso medio vacío. La cama media hecha. La birra media caliente. Y siempre quiere más. Mas tiempo. Mas amor. Mas cosas. Y siempre quiere más. Mas miradas. Mas lujuria. Mas cambios. Y siempre quiere más. De mí. De sus pares. de sus compañeros. Y siempre quiere más. De su madre. De su hermano. De su padre, sobre todo. Y siempre, siempre quiere más. Y yo, no doy más.

C'est fini,

El esperado fin, el que buscaste una y otra vez. El fondo del río tiene un lecho horrible, plegado de lágrimas y tentáculos aferrados a mi corazón. Va a ser difícil liberarse, y el pucho no me deja aguantar mucho la respiración. El mundo parece tan vacío ahora que no estas, sera que tus ojos iluminaban todo, y a lo que no llegaba se encargaba tu sonrisa, esa que hace rato no veo. Anda a saber, quizá los medicamentos te la fueron borrando. Ahora solo queda dedicarse a la bella depresión, hacía tiempo que no la veía. Vos te habías encargado de meterle una patada en el culo. Pero la muy hija de puta siempre vuelve, se esconde en las habitaciones húmedas del cerebro, y cuando puede vuelve. La parte izquierda de la cama va a seguir siendo tuya, te juro que no la voy a usar. Cuando quieras podes venir a buscar algunas cosas que te quedaron, unos protectores diarios, un par de medias blancas, una manta que usamos para tirarnos al pasto y tu aroma a fruta fresca. El anillo dejo una m...

Frío estelar.

Todos los ángeles fueron clonados de sus ojos.  Es la parte buena de Medusa, no te convierte en piedra, te vuelve amor.   Su sonrisa huele a flor campestre.    Su figura es digna de un escultor     y para respirar usa los vientos del deseo,      donde en cada suspiro canta un zorzal hacia la eternidad.       Se mueve tan suavemente que la seda le tiene envidia        y aunque chapotee en el lago más tranquilo no hace olas.         Puede usar todas las mascaras del mundo          y seguir siendo ella a la hora de la cena,           siempre y cuando la comida no tenga ketchup.

En pocas palabras.

Asombro, luces, música, miedo. Temblor, frió. Palabras, miradas. Rescate. Amor, risas, suspiros, limón. Mentiras, desconfianza. Sexo, mucho, poco, a veces. Dolores. Recuerdos, histeria, golpes, ataques. Sedantes, huir, prohibición. Rejas, llantos, ira, consejos. Premoniciones. Ausencia. Llanto. Ausencia. Recuerdos. Ausencia. Sufrimiento. Fecha, palabras, bits, agradecimiento. Alegría. Oxígeno, fotos, malentendido, programación. Reencuentro. Besos, helado, charla, sexo. Chispas. Acuerdos, buenos días, buenas noches. Te extraño. Mamá, Papá, Psicóloga, Psiquiatra. Juntos, manos, ojitos, destellos. Amor. Recitales, casa, cama, dormir. Abrazos. Te quiero, te extraño. Te amo.

TQM.

La quiero, y no sé hasta dónde. ¿Hasta el infinito quizá? Pero que es el infinito sino una línea de tiempo perpetuada por la eternidad. No, yo no te quiero en una triste línea de tiempo, yo te quiero en todas las dimensiones, en todos los tiempos, en todos los arriba, los abajo, atrás y adelante, en los pasados, en los presentes y en los futuros. Te quiero a través de un agujero de gusano, en planos cuánticos y estelares. Te quiero como se quiere a los soles y a los océanos que dan la vida. Te quiero molecularmente.

Creación.

Pestañeo y enciendo lucecitas en el aire. Las pongo bajo el microscopio de la vida y veo bellas luciérnagas volando. Retrocedo un paso y veo sus ojos. Doy otro más atrás y está su sonrisa iluminando todo el océano, quitándole el brillo a la luna llena. Si sigo en modo reversa, seguro me encuentro con el Big Bang en la punta su nariz. Le doy un beso y se crea el universo. Al menos el mío, Donde soy feliz.

24 de Octubre.

Fría y despiadada, se guarda el veneno solo por un tiempo, y justo en el preciso momento, te lo inyecta, sin piedad, sin cariño. Su felicidad duró tres gemidos, uno por hijo, luego se glacio. Primogénita mujer, desgraciada por su padre. La vergüenza de cualquier árabe. Impura. Sobre-protectora, sobre-involucrada, sobre-metida, sobre todo. En un agujero del tiempo con la profundidad de cinco años, se marchitó entera, pero no como flor silvestre, como carne podrida. Su aguijón de punta de iceberg enfría cualquier corazón. Es un híbrido entre serpiente y escorpión. En sus patas lleva esporas de maltrato emocional. Amigas no tiene, a todas traicionó. El velo que debía cubrir su boca se hizo polvo antes de tapar su primer llanto al nacer. La culpa la tuvo el doctor, si ella podía respirar sola El latín no lo entiende, por ende el "mea culpa" esta virgen en su lengua. Paranoica a más no poder, manipuladora y machista. La vergüenza de cual...