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Pensaba en vos.

Impar.

Te perdí en un abrazo. Hoy lloran las rejas de tu casa. Está lloviendo dicen otros. Te recuerdo de espaldas, un bolso y el pelo más corto, era jueves creo. Nunca me río los jueves. Como de costumbre siempre me dejabas los jueves. Se cruzaban las llegadas con las despedidas, en un abrazo nadie sabría diferenciar quien trae el amor y quien se lo lleva. Es el número impar el que a los cinco minutos te cuenta el secreto. Nunca el dos fue tan divisible. Ha pasado el tiempo, ya es verano, la primavera fue una puta con jaqueca, le he dicho hasta la próxima con unas simples mangas cortas. Ojalá todo fuera tan fácil. Sigue llorando, o lloviendo, la ventana del salón parece que ha tenido un orgasmo, hay gotas de sed que deletrean tu nombre, cerrar la persiana es como dormir del otro lado de uno mismo. Odiaba la lluvia hasta que se vio en un charco, luego ocurrió que hubo nubes enamoradas de su pelo y un desahucio de paraguas en el pecho. Hoy si quiero algún re...

Pretérito imperfecto.

Yo tenia un corazón alumbrado, un camino de flores, una naranja color desayuno, un banquito de plaza, pastos entre los dedos. Yo tenia una reja bastarda, un edificio en llamas, una terraza juzgada, un baño prohibido, un abismo de ilusiones. También tenia tu risa, una trivia de cine, una cama nipona, una puerta sin llave, un brazalete sin dueño. Una perra de la calle, el olor a lluvia, el viento de tus pestañas, un veterinario alegre, palitos de colores. Un millón de sahumerios, el humo en los pulmones, estrellas en tu espalda, el universo en tu mirada, y dos dimensiones de sobra. Una certeza de amor, un sueño rem, una luz en el tunel, una cintura perfecta, un culo envidiable. Yo tenia. Y no lo voy a tener nunca mas.

Unidad de medida.

Aprender a vivir sin vos es un estudio para toda la vida. No hay instituciones que tengan las carreras o las materias adecuadas. Es como aprender a respirar, pero sin vos, es respirar arena. Es como querer hacer una tortilla sin huevos, esta llena de pedacitos, pero no está junta, completa. El caminar se reduce a mirar el horizonte, uno que ya no está y estoy a punto de quedarme ciego. Busco tu sonrisa hasta en las pinturas mas tristes, en los vientos mas fuertes, en las lluvias mas violentas. Cada aspecto de la naturaleza se mide en tus suspiros o en el vaivén de tus ojos o de un lunar a otro en tu cuerpo. Las unidades de medida han cambiado. El amanecer se mide con tu cintura. El amor se mide con tus labios. El dolor se mide con la distancia entre vos y yo. La temperatura se mide en lo que miden tus piernas. La belleza tiene la longitud de tus pestañas. Lo perfecto, lo perfecto es el diámetro de tu culo. Tu ombligo, el abismo mas...

De mi.

Te arrancaron te extirparon te quemaron te sacaron te robaron te echaron te hurtaron te pudrieron te cegaron te lavaron te desclavaron te imantaron te enmudecieron te empastillaron te ahogaron te sedujeron te intoxicaron te desconocieron te chuparon te comieron te alejaron te ataron te internaron te mintieron te agujerearon te lobotomizaron te coagularon te desangraron te despegaron te rompieron te redujeron te mojaron te mataron de mi.

Calle melancolía.

Te vi, estabas tan hermosa que todos creyeron de nuevo en el matrimonio. La luz del celular combatía con las de tus ojos, claramente iba perdiendo la tecnología. ¿Cómo una simple batería de cinco volt le iba a ganar al universo entero? Si cuando caminas el mundo gira para seguirte los pasos. Si cuando miras, el paisaje se forma solo. Como si pintaras con tus pupilas. Si cuando respiras, el oxigeno se hace oro. Y todos nos volvemos ricos. Cada superficie donde te sientas se vuelve pradera. Las flores se llenan de suspiros cuando las hueles. El mar, nunca vi cuando el mar te toco. Pero debió sentir escalofríos, y me atrevo a decir que hasta lloró un poco de vapor cuando alcanzo tu pubis. Cuando enfoqué la vista, vi la tuya perdida, enmudecida, gris. Sin un futuro, ni siquiera a diez minutos de distancia. Me ensucie de tristeza al ver tanta vida encerrada en la muerte. Entre rejas matriarcales, oxidadas de menosprecio.

Hermoso, pero ficción.

Te vas,  y con vos te llevas mi alma,  mi última chance de amor,  mi desesperación,  lo único vivo en mis ojos,  el brillo y la satisfacción que me quedaba,  el hilo de luz al cual me aferraba,  tu sonrisa exquisita,  tus pocitos,  tus lunares,  infinitos recursos de belleza. Te vas y no sé cuándo volvés.  Te vas sin un beso mío,  sin mis abrazos,  sin mi mirada ahogándose en la tuya.  Sin limpiarme las lágrimas  con tus suaves manos,  con tus dulces labios. Y yo me quedo,  abrazado a tu perfume,  suspirando tu aliento fresco  que aún vive en mi pecho,  el sabor de tu lengua,  la sabiduría de tus palabras.  Tu gusto a mujer,  tatuado en mis células.