Te perdí en un abrazo.
Hoy lloran las rejas de tu casa.
Está lloviendo dicen otros.
Te recuerdo de espaldas,
un bolso y el pelo más corto,
era jueves creo.
Nunca me río los jueves.
Como de costumbre
siempre me dejabas los jueves.
Se cruzaban las llegadas con las despedidas,
en un abrazo nadie sabría diferenciar
quien trae el amor y quien se lo lleva.
Es el número impar el que a los cinco minutos
te cuenta el secreto.
Nunca el dos fue tan divisible.
Ha pasado el tiempo, ya es verano,
la primavera fue una puta con jaqueca,
le he dicho hasta la próxima
con unas simples mangas cortas.
Ojalá todo fuera tan fácil.
Sigue llorando, o lloviendo,
la ventana del salón parece que ha tenido un orgasmo,
hay gotas de sed que deletrean tu nombre,
cerrar la persiana es como dormir del otro lado
de uno mismo.
Odiaba la lluvia hasta que se vio en un charco,
luego ocurrió que hubo nubes
enamoradas de su pelo
y un desahucio de paraguas
en el pecho.
Hoy si quiero algún relámpago
me acuerdo de su sonrisa.
Hoy lloran las rejas de tu casa.
Está lloviendo dicen otros.
Te recuerdo de espaldas,
un bolso y el pelo más corto,
era jueves creo.
Nunca me río los jueves.
Como de costumbre
siempre me dejabas los jueves.
Se cruzaban las llegadas con las despedidas,
en un abrazo nadie sabría diferenciar
quien trae el amor y quien se lo lleva.
Es el número impar el que a los cinco minutos
te cuenta el secreto.
Nunca el dos fue tan divisible.
Ha pasado el tiempo, ya es verano,
la primavera fue una puta con jaqueca,
le he dicho hasta la próxima
con unas simples mangas cortas.
Ojalá todo fuera tan fácil.
Sigue llorando, o lloviendo,
la ventana del salón parece que ha tenido un orgasmo,
hay gotas de sed que deletrean tu nombre,
cerrar la persiana es como dormir del otro lado
de uno mismo.
Odiaba la lluvia hasta que se vio en un charco,
luego ocurrió que hubo nubes
enamoradas de su pelo
y un desahucio de paraguas
en el pecho.
Hoy si quiero algún relámpago
me acuerdo de su sonrisa.
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