El deseo no es algo que quepa en un bolsillo.
Que podés guardar en un cajón.
Que podés olvidar como un cumpleaños.
El deseo crea violadores y suicidas.
Partos no deseados y maridos cornudos.
El deseo roba anillos de dedos anulares
con la misma eficacia que el amor los coloca.
El deseo no se puede pactar.
Es una guerra contra uno mismo
donde siempre gana la sangre.
El deseo es mirarte
El deseo es mirarte
y donde todos ven una sonrisa
yo observar fuegos artificiales.
Es subir mis ojos por tus piernas
hasta donde me permite tu pollera
y bucear imaginariamente entre tus muslos
aprovechando un suspiro como racha de viento.
Es verte vestida de negro y que brilles,
que te vayas y que tu bendita luz
siga parpadeando en mi cerebro
como las luces de un puticlub.
El deseo no es masturbarme pensando en vos,
El deseo no es masturbarme pensando en vos,
es pensar en vos y tener que masturbarme.
Es verte en el rostro de cualquiera,
Es verte en el rostro de cualquiera,
olerte a kilómetros de distancia,
tenerte a pesar de tus ausencias.
Eso es el deseo.
Eso es el deseo.
Y esto es en lo que me convierte: Un hombre hambriento.

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