Le levanto la pollera. A veces la música me calienta. El rock de los gemidos es mi preferida, ah..ah...ahah...ahahaha.. La mujer que no te engaña en la intensidad de sus gemidos jamás lo hará en la profundidad de sus palabras. Luego cuando de su boca estallan mil libélulas, y ella se dobla como una gimnasta china, yo me chupo los dedos y bajo lentamente con mi lengua a buscar los peces de colores que le habitan bajo el ombligo. Es oceánica, lo prometo, tiene dos delfines voladores en los pechos Flip y Flop se llaman, Flip es más cálido, más grande, más mío. Flop es celoso por eso ahora lo lamo hasta que brilla, luego ella, la sirena de los desiertos de mi alma me agarra la cabeza y otra vez me invita a ver el mar pero a la inversa, de dentro hacia fuera. —Cogeme como si no me quisieras —Me implora. Yo me saco el traje de poeta y veo cuanto amor le cabe en la boca. De una acrobacia se me sube encima, me lame, me muerde, me traga, dibuja un mapa con sus uñas rosas donde todas las direcci...
Si no escribo me muero.