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Nabokov murió, sino te hacia una saga.

La primera vez que la vi
jugaba con la mirada enfocada a mí,
mientras dos hombres que le doblaban la edad
desvirgaban mentalmente su inocencia.

Y lo sabías 
y en tu sonrisa
se veía porno de dibujos animados.

Y es que eres ese tipo de chica
que aparece en las noticias de la tarde
secuestrada, violada y lanzada
a un descampado cualquiera donde las moscas
se anotan luego a la fiesta de la carne.

Pero a ella,
a ella no la toca ni el aire.

Ayer te vi de nuevo,
sin ti nunca ha sido verano,
aunque el calor derritiera los abanicos
de las ancianas de la calle donde vivo.

El verano solo empieza si me miras.

Una mujer con todas las letras,
pero mantienes esa mueca de niña traviesa
que mutila a las barbies y se ríe,
Aunque las matemáticas me aseguran
que hace tiempo que desvestirte en mi cerebro
ya no puede considerarse un delito.

Y es que no sabes la multitud de hijos nuestros
que han sido remolino antes de piel
dejándose engullir por el desagüe.

Ayer te vi, si,
deambular descalza por lo platónico
driblando como un futbolista brasileño
el morbo despertado en las veredas.
Haciendo pasarelas en la calle
donde el glamour lo inventaba tus caderas
para que estallaran los sueños de los hombres.

Pero a ti,
a ti no te tocaba ni el aire.

A veces pienso que eres hija del diablo
no se me ocurre mejor manera de tentar al mundo
que hacerte formar parte del paisaje.

Y camino estas calles oscuras
buscando imitaciones de tu rostro,
en cualquier mujer sin escrúpulos
que ignora que mientras tú existas
no dejará de ser simple y anónima.

Me agarro al folio con tus dedos
y escribes este poema con tus manos
mientras las mías vuelan para acariciarte el cabello
como aquella primera vez que te vi
en la que sin saberlo jugabas con un reloj imaginario
a que la vida siempre me debiera una hora,

contigo.

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