No sé cuántas estrellas fugaces son necesarias para cumplir un deseo, ni cuánto amor es capaz de soportar un gato. Desconozco a qué velocidad debe viajar el viento para que tu falda se convierta en bandera de mi vida, o a qué ritmo crece el pasto del jardín de tu casa. Sé en cambio que cuando te ríes daría más de lo que tengo por ser el culpable, o que el lunar de tu cuello parece una isla donde náufrago a conciencia. Sé que hay mas de mil suspiros desde mi hogar a tu timbre. Ignoro cuántas lágrimas son necesarias para llenar un vaso de agua, con cuántos besos sinceros se contenta una madre, desconozco a qué hora un poema puede recitarse en voz alta, o qué mentira usar si tu nombre se me escapa mientras duermo. Sin embargo sé que tu vientre se parece al paraíso, que no pospones la alarma, que nunca sueñas con hombres, que tienes cuando caminas el ritmo tan aprendido que he inventado canciones desde tus pies a tu nuca. Y a veces las tarareo hasta que puedo olvidarte. No tengo ni id...
Si no escribo me muero.