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Mostrando entradas de marzo, 2022

No "sabo"

No sé cuántas estrellas fugaces son necesarias para cumplir un deseo, ni cuánto amor es capaz de soportar un gato. Desconozco a qué velocidad debe viajar el viento para que tu falda se convierta en bandera de mi vida, o a qué ritmo crece el pasto del jardín de tu casa. Sé en cambio que cuando te ríes daría más de lo que tengo por ser el culpable, o que el lunar de tu cuello parece una isla donde náufrago a conciencia. Sé que hay mas de mil suspiros desde mi hogar a tu timbre. Ignoro cuántas lágrimas son necesarias para llenar un vaso de agua, con cuántos besos sinceros se contenta una madre, desconozco a qué hora un poema puede recitarse en voz alta, o qué mentira usar si tu nombre se me escapa mientras duermo. Sin embargo sé que tu vientre  se parece al paraíso, que no pospones la alarma, que nunca sueñas con hombres, que tienes cuando caminas el ritmo tan aprendido que he inventado canciones desde tus pies a tu nuca. Y a veces las tarareo hasta que puedo olvidarte. No tengo ni id...

No soy el mismo.

No soy el mismo que se marchó una vez. Ahora juego al doble o nada, al rojo o negro, al cara o cruz. Ahora no se perder ni acepto un empate. He escupido una balanza y he colocado la justicia de mi parte. No ignoro el pasado pero vivo el presente. No hablo de futuro si no es en plural. Y he cometido tantos errores que río del destino y de las casualidades. Río en serio, deberías oírme, es como si en una guerra todos a la vez se quedarán sin balas. Como una tregua a la fuerza, como una paz infinita. Ya no esta la que no hallaba el ritmo en mi boca por miedo a que la vean bailar. Ahora la música solo empieza si se acerca. El baile si se queda. La fiesta si me garcha. No es aquella que resbalaba por mi piel, que dejaba su perfume en mis brazos pero se llevaba su cuerpo. Que alquilaba veranos en el ático de sus promesas, para ver de lejos como era incapaz de cumplirlas. Ella es otra, ahora se me clava en la costillas, no necesita perfumes, ni más veranos que el nuestro, ni más promesas que ...

Sin tono.

El problema no es estar a la altura, no es una cuestión de tamaño si no de profundidad. Nos limitamos a medir desde el suelo y olvidamos las raíces. Y las suyas están llenando de primaveras todos los caminos que aún, ni siquiera me he atrevido a recorrer. Ella quiere un nombre especial, un apodo, e ignora que lo importante  no es como la llame si no cuanto lo hago. Desde el más frío silencio al más ardiente gemido. Desde el eco más perverso, a mi voz tiritando al otro lado del teléfono. Desde la canción que me la recuerda, al vacío que me la arrebata. La llamo, la llamo, la llamo. Y ojalá siempre aparezca. Hace mucho no la llamo, ella así lo quiso.

Ya es tarde.

Me ha atado las manos por detrás de la cabeza,  dice que me va a robar todas las caricias que no le di pensando en otras. Que ya es tarde. Dice también que yo ya no le voy  a sostener la sonrisa. (Creo que fue lo que más me dolió en la vida) Que jamás la veré otra vez debajo de mi cintura. Que le duelen las rodillas de buscar el amor y le duele el amor de doblar las rodillas. Que a estas alturas de su vida, ya sabe que el amor ni se busca ni se dobla, solo se rompe, o llega tarde, o el pelotudo enamorado no sabe que hizo mal. Muerde justo donde debía haber un corazón. Se asegura del latido y abandona. Tiene el pelo hecho del viento que levanta las faldas de todas las mujeres y el ánimo de todos los hombres. Yo sigo creyendo que soy un hombre. Ella lo duda. Podrían ser cosquillas pero duele. La última vez que dijo te quiero estaba frente a un espejo y era mentira. Da un largo trago de algo que hay en la copa, luego lame mis cicatrices como si tuviera el poder de abrirlas de nue...

Secreto.

Quería contarte un secreto: Te amo. Pero no un te amo para no odiarme a mí mismo. Tampoco un te amo para amarme contigo, un te amo para amarme por ti. No un te amo de ropa por el suelo, ni de cielo sin tu boca, ni de boca para fuera. Un te amo desde dentro y hasta el fondo. Un te amo de verdad, de los que duelen. De formar una familia, de familiarizar nuestras formas. Un te amo con carencia de equipaje, no sé si me entiendes. Sin viaje de vuelta, a no ser que la vuelta sea volverme contigo. Un te amo de quedarme y que te quedes, de cicatrices a besos y de lunes con cosquillas. De resbalar por la espalda y columpiar por la nuca. No un te amo de tu sexo en mi boca (aunque también). No un te amo de cogeme hasta el alma (pero ojalá). Un te amo de vestida estás más linda y desnuda estás más puta. De no saber si pagarte o pedirte matrimonio. De esos, de retumbar y escalofríos. De tormentas en mis brazos y relámpagos en el pecho. No un te amo de disculpas. No un te amo de reloj y calendario. ...

Me Spinetteo la vida.

Te amo tanto que no puedo despertarme sin amar. Y tanto te amo, que prefiero sufrir yo por tu ausencia a que se te caiga una sola lagrima por mi presencia. Solo Dios sabe cuanto te amo. Levanta una piedra, y mi amor estará allí, para ti. Para siempre, omnipresente, omnipotente, y siempre tuyo. Aunque yo no esté.