Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2019

Gimiendo un te amo.

Hay quienes dicen que la fidelidad es cosa de pobres porque no tienen plata para irse de putas. Pero ellos no la ven ahí recostada con su piel haciendo juego con las sábanas medio vestida o medio desnuda, nunca supe las verdaderas intenciones de su tanga. Yo tengo la certeza, de que la diferencia entre hacer el amor y coger reside en si uno de los dos pide un remis para irse a su casa una vez terminado el acto. Remisero es el oficio que más sabe de desamor en este asqueroso país. Por eso cuando ella me pidió que la abrace para dormir, con los pómulos recién incendiados de mi última aventura pirotécnica, yo suspiré de alivio. Era amor. Aunque momentos antes nos comíamos como animales y lo hiciéramos aferrados a las rejas de la ventana, y mis dedos se clavaran en sus caderas, y sus dientes en mi lengua, aunque estuvo a dos suspiros de convertirse en asesina y yo en el muerto con el paisaje más hermoso. Era más bonita la muerte allí entre sus piernas que la...

Duele pero no.

Maldito insomnio, podredumbre infectada de algoritmos sin resolver en mi cabeza. Duele como en el alma, como si quemara sin quemar, como si ardiera sin arder, pero se siente en lo más hondo del ser. Se destruyen los pensamientos mientras se van recreando, porque el aburrimiento nunca termina, siempre renace del que muere, son efímeros pero eternos. Nadie entiende, nadie comprende, nadie ayuda. Los consejos vuelan y se estrellan contra la nada que provoca tu mirada. Ya no hay nada que ver ni observar. Todo es un juego que no tiene fin, ni tampoco reglas a las cuales seguir como para darle una estructura. Quema sin quemar, arde sin arder. Son vestigios de la niñez, quizá de mucho antes, quizá desde que éramos polvo de estrellas, algunos átomos de carbono flotando por ahí, esquizofrénicos y alterados por alguna frecuencia que no supimos entender, que no pudimos analizar. Duele sin doler, arde sin arder.

Por el miedo de tu nombre.

Los domingos siempre me parecieron el mejor día para suicidarse, a veces cuando observo el acantilado de tu foto pienso en saltar y desvanecer de este mundo. Mi cobardía me dice al oído que no hay prisa, que vos estarás allí por los siglos de los siglos y observaras caer a otros que ni siquiera te vieron. ¿Cómo es posible matarse sin conocerte? Yo te conozco y me ronda la idea pero no me atrevo y termino escribiendo algún poema que es como matarse un poco. Y vos  me leerás en ese sofá que se te queda pequeño inflada por el ego y la soberbia, pensando que aún te cambio el nombre, gritándome que no existe ninguna Raquel, que no tengo huevos de colocar el tuyo, adivinando de quién me escondo esta vez. Como si Raquel acabara en tus caderas. -Tus mujeres empezaran en mis rodillas- Y lo decías tú, que solo te arrodillabas cuando no había preservativos. Hace tiempo que no te dibujo en la punta de mi sexo para inundarte la cara, deberías creerme cuando te aseguro que no ocupas todo mi cer...