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Mostrando entradas de junio, 2016

Luz de sombras.

Imagina caminar por la penumbra,  con pasos rezagados,  con la mirada baja.  Imagina tambien un frió tajante  entrando por tus ojos.  Las ásperas sombras del camino  mirándote de costado,  con desconfianza y desprecio.  Paso a paso vas recorriendo ese camino,  esa ciudad,  ese mundo. Las personas te traspasan  como si no existieras,  no sos parte de esa sociedad.  Ellos solo ven y comparten  con los de su clase,  con gente que tiene similitudes entre si.   Ahora imagina  que en ese mismo camino te encuentras con personas  que tambien tienen oscuros abismos  al igual que tu.  No estas solo,  solo debes saber donde mirar.  Quizá dentro de esa oscuridad,  entre todos,  formemos la luz que cegara  a los que se creen que brillan.

Vendetta.

Quiero la venganza lanzar más allá del quinto cielo para evitar recordar el mal hecho, por ti, por él, por ella, por otros y por mi. Porque ella acecha aumentando el dolor la tristeza la tortura. Ya que su triunfo dura menos que un segundo, y el daño quedará por el tiempo de vida que el vengador tenga. Quiero vengarme de ti, por los momentos que me has hecho sufrir, por los momentos que me has alejado de ti, porque sabes que sin ti no puedo vivir. Quiero vengarme de ti deseando que no seas feliz. Y en todos tus días así sentirás cuanto se sufre al no poder olvidar. Tal vez este sea mi ultimo verso, el ultimo poema, pero será la venganza con la cual diga adiós a tu recuerdo. Sabes que el olvido se me hará muy difícil, casi imposible. Pero mi poesia vengará tu partida, tus te amos en vano, el llanto amargo de mis noches.

Con los puños cerrados.

Escupo y vomito sobre los recuerdos, los hago trizas, los emancipo. Les doy puntadas con un sable chino, y los cocino en leche tibia. Maldigo la tercera persona del plural, maldigo las personas de tu circulo. Maldigo esa pequeña esperanza, la que aún siento que corta. Mi cabeza vibra, más que la puta teoría de cuerdas. Y no necesito veintiséis universos para demostrarlo, me basta tu sonrisa. Me sigo cayendo en el pozo, me agarro de raíces de odio. Vivo, porque mis voces me lo piden. Porque la gente lo aclama. Respiro algo de polvo, me ensucio la boca con barro, mastico mi ego y me lo trago, sabe a tus partes rosas. Hoy eyacule un "te amo" en el medio de una paja con odio. Sentí el calor de tu saliva. Todavía no me acostumbro a coger sin pensar que te engaño.

Miradas eternas.

Ojos de abismo  penetran mis pensamientos,  ojos eternos,  quiero que estén junto a mi,  ojos perfectos,  ojos tan profundos  que el universo  se transforma en finito  comparado con ellos.

Despedida.

Nunca creí que pudiera elegir quitarme la vida. No con mi gran EGO. Nunca creí que las palabras hicieran tanto daño al alma. Nunca creí que el desamor fuera tan fuerte, que la estocada sea tan profunda. Nunca creí que el Cuervo se me hiciera presente con su tempestuoso "NEVERMORE". Sin embargo ahí estaba, iluminado en mis ojos. Tan frívolo que congelaba mis lagrimas. Negro, con el pico afilado, inmóvil por la falta de latidos, lo opuesto a mi que me sobraban corazones. Pero por mas corazones que uno tenga, a veces no alcanza. No se puede quitar uno de ellos y ponerlo a la fuerza en un pecho vacío. ¿Desde cuando el amor duele? ¿Desde cuando el amor tiene una concepción? Tres palabras logran desposeer a un hombre de su vida. "NO TE AMO". Darkness there, and nothing more.

Vientos de amor.

Si ella tuviese un nombre distinto, uno que yo le daría, sería el nombre que une a todas las estrellas en el cielo. Algo así como un conjunto infinito de recursos de belleza. Quizá el nombre de una galaxia, Quizá el de alguna Diosa antigua. Quizá porque está lejos, casi inalcanzable para mis labios. Mis suspiros no le llegan, no le hacen cosquillas en la nuca. Pero alguien me dijo que a las palabras se las lleva el viento. Ojala que a este humilde texto una benevolente brisa lo arrastre hasta sus ojos.

Esperando.

Aquí te esperan mis besos,  mis abrazos, mis caricias,  mis mordidas, mis pasiones,  mi pasado, mi presente  y un poco de futuro.  Aquí te espero,  sin apuro ni vergüenza,  sin dolores de cabeza,  con la frente en alto  y el pecho inflado de orgullo.  Aquí estoy,  sentado sobre mi alma  arrugada de placeres  y silbada por los vientos del norte.  Aquí estoy. Yo.  Único.  Indescifrable.