Aquí te esperan mis besos,
mis abrazos, mis caricias,
mis mordidas, mis pasiones,
mi pasado, mi presente
y un poco de futuro.
Aquí te espero,
sin apuro ni vergüenza,
sin dolores de cabeza,
con la frente en alto
y el pecho inflado de orgullo.
Aquí estoy,
sentado sobre mi alma
arrugada de placeres
y silbada por los vientos del norte.
Aquí estoy.
Yo.
Único.
Indescifrable.
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