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Unidad de medida.

Aprender a vivir sin vos
es un estudio para toda la vida.
No hay instituciones que tengan
las carreras o las materias adecuadas.

Es como aprender a respirar,
pero sin vos, es respirar arena.
Es como querer hacer una
tortilla sin huevos,
esta llena de pedacitos,
pero no está junta,
completa.

El caminar se reduce
a mirar el horizonte,
uno que ya no está
y estoy a punto de
quedarme ciego.

Busco tu sonrisa
hasta en las pinturas mas tristes,
en los vientos mas fuertes,
en las lluvias mas violentas.

Cada aspecto de la naturaleza
se mide en tus suspiros
o en el vaivén de tus ojos
o de un lunar a otro
en tu cuerpo.

Las unidades de medida
han cambiado.
El amanecer se mide con
tu cintura.
El amor
se mide con tus labios.
El dolor se mide
con la distancia
entre vos y yo.

La temperatura
se mide en lo que
miden tus piernas.
La belleza
tiene la longitud
de tus pestañas.

Lo perfecto,
lo perfecto es el diámetro
de tu culo.
Tu ombligo,
el abismo mas profundo.

Tus manos llevan
el sabor del universo.
Ese que nos unió
por propio capricho.

Tus pechos.
Tus pechos son el motivo
de la locura
de cualquier cuerdo.

Un pasaje a un chaleco de fuerza,
una vía hacia la habitación
acolchonada,
un imán de agujas llenas de calmantes.

Creo que uno es mortal
por gente como vos.
Porque la vida parece
tan poca sin tu presencia.

Estoy en el borde del acantilado,
ya no puedo seguir,
quiero probar el sabor del viento
a 9,8 m/s2.

Quiero saber cuanto hay
de dolor al chocar contra las piedras.
Y si es verdad que duele mas
que tu ausencia.

Al menos volaré por algunos segundos,
eso que siempre quise
y solo he logrado cuando
me caía en tu mirada.

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