Todos los ángeles fueron clonados de sus ojos. Es la parte buena de Medusa, no te convierte en piedra, te vuelve amor. Su sonrisa huele a flor campestre. Su figura es digna de un escultor y para respirar usa los vientos del deseo, donde en cada suspiro canta un zorzal hacia la eternidad. Se mueve tan suavemente que la seda le tiene envidia y aunque chapotee en el lago más tranquilo no hace olas. Puede usar todas las mascaras del mundo y seguir siendo ella a la hora de la cena, siempre y cuando la comida no tenga ketchup.
Si no escribo me muero.