Desisto tu belleza, de tus labios carnosos, de tu culo sabroso, de tu aliento a pradera. Desisto de tus besos que matan, que derrumban dragones, que desintegran mi alma. Desisto de tu polvo mágico, que levanta hasta un muerto, que diluvia sonrisas, que me lastima la herida. Desisto al amor, a la melancolía, a vivir con vos, a los hijos bastardos. Me aferro a mí mismo, a mi centro y a mis lados. Me aferro a la distancia, a chupar el jugo de los días.
Si no escribo me muero.