El día que te conocí supe que los pretextos para no enamorarme se me habían terminado. No digo el día que te vi, porque eso es algo muy distinto. La diferencia entre ver y conocer radica en que para lo primero hay una consecuencia de atracción física y para lo segundo se genera una atracción más fuerte y profunda, espiritual. Así que me enamoré de vos cuando te conocí, si bien no del todo, por lo menos lo suficiente. Fue el mismo día en que deje de buscarle el sentido a muchas cosas porque comprendí que, por mucho que uno intente evadirlas, hay personas que llegan con el propósito de cambiarte la vida. Y es inevitable. Puedo diferenciarte del resto de mujeres si me miras de la misma forma que haces para detener el tiempo. Muchas intentan imitarte en vano (lo sé, las he visto), y es que lo más bonito de conocerte es saber ...
Si no escribo me muero.