Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como condena

Una condena con alas.

El día que te conocí supe que los pretextos  para no enamorarme  se me habían terminado.  No digo el día que te vi,  porque eso es algo muy distinto.  La diferencia entre ver y conocer  radica en que para lo primero  hay una consecuencia de atracción física  y para lo segundo se genera  una atracción más fuerte y profunda,  espiritual.  Así que me enamoré de vos  cuando te conocí,  si bien no del todo,  por lo menos lo suficiente.  Fue el mismo día en que deje  de buscarle el sentido  a muchas cosas porque comprendí que,  por mucho que uno intente evadirlas,  hay personas que llegan  con el propósito de cambiarte la vida.  Y es inevitable.  Puedo diferenciarte del resto de mujeres  si me miras de la misma forma  que haces para detener el tiempo.  Muchas intentan imitarte en vano  (lo sé, las he visto),  y es que lo más bonito de conocerte  es saber ...