Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2020

Ocho cielos y ocho infiernos.

Hay veces que quisiera tomarte una fotografía que dure más que la tristeza que siento cuando no estás. Que las lágrimas sea más efímeras que la eternidad de tus besos sobre ellas. Hay veces que los pelos en punta de todo mi cuerpo no alcanzan para expresar la felicidad que tengo cuando mis ojos te encuentran. Me desbragueto el alma cada vez que escucho el derrumbamiento de tus pensamientos impuros sobre tu realidad alternativa. El deshojar de tus pulmones cada vez que decís que no fumas más, y esa pared de humo que largas con el supuesto último pucho. Ya pasaron ocho meses desde que encontré en tus ojos todas las estaciones juntas. Y por estaciones me refiero a dos cosas: Verano, invierno, otoño y primavera. Y un sin fin de lugares a los cuales llegar cuando me subí a esa locomotora que tenés por cabeza, con tantos destinos como paisajes. Hoy más que nunca agradezco que la simpleza y la complejidad se hallan unido en esto que llamamos amor. Una tira t...

Alpha.

La primera vez que dijo mi nombre caí en la realidad de lo mucho que pesaba ser yo, luego dio una profunda pitada a su cigarro como si el mundo entero dependiera de su boca, y yo, que nunca he querido ser nada, ni siquiera héroe y mucho menos villano quise ser de humo. Llevaba un vestido negro y flores en el pelo, o al menos así la imaginaba. Se había colocado una sonrisa bien temprano detrás del témpano de su seriedad primaria, y la mueca de felicidad oculta  se le extendía por el rostro como una enfermedad terminal. Igual que aquel montoncito de pecas por encima de sus pómulos, como si su piel estuviera en constante guerra por cambiar de color. No tenía edad ni venía de ningún lado, sus manos construían amaneceres en la playa en una ciudad donde el mar solo habitaba en las postales de las librerías. Se convirtió en otoño y marchitó todas las flores de su cabello, enlutó el suelo de la habitación con todas  las parejas que alguna vez había te...