¿Sabes lo malo de la puntualidad? ¿De esa adicción a no jugar con el tiempo de nadie? Que nunca, nunca, sabrás cuánto te esperan. A mí me ha ocurrido con tu vida. Claro que vos no tenés la culpa, cómo ibas a pensar que tal vez, que quizás, que a lo mejor, yo existía. Pero acá estoy, observando con nitidez el desorden de tu futuro, los cimientos de tu pasado. Contándote cicatrices que puedo lamer pero no borrar, que puedo tapar pero no esconder. Tenés en la risa las cosquillas que me debes, en el acento la canción que bailaría. Parece que saliste de un cuento de hadas y venís de matar a todas las princesas de los cuentos, para que ya no sufran por amor. Tenés la curva en otra curva, pareces una ruta donde frenar es de cobardes, donde volar es necesario. Yo tampoco te esperaba, yo también me he equivocado, no solamente de vida, también de mujeres, también de sonrisas. Incluso he llegado a pensar que ya no había más piedras en el camino, que perder el equilibrio iba a depender más del bor...
Si no escribo me muero.