No vuelvas. No se te ocurra un regreso. Murió la primavera, no marchitó, fue muerte, el verano pasó de largo, te juro que parecía un avión, un cometa, una puta estrella fugaz. No vayas a venir, ya no te espero. Tampoco las flores que te regalaba echan de menos tu pulso, ni tu voz, ni tu risa. A Diógenes, el gato que te maullaba desde el otro lado de la calle lo atropelló un auto. Fue una muerte rápida, no sufrió. Hay quienes tienen suerte. No se te ocurra una excusa cuando abra la puerta. Tampoco un escote, ni zapatos rojos, ni el vestido floreado. No se te ocurra un poema ahí en la entrada de casa, sin ni siquiera abrir la boca. Ya les dije a la tristeza, a la nostalgia, al llanto, ya le conté al río, a los árboles del parque, a la ausencia de tu calor. A mamá no le dije nada, ella siempre sabe. Ella dijo solamente, que cuando te dieras cuenta volverías. Pero no te des cuenta. Hay algo peor que no llegar nunca y es llegar tarde. Y siempre pierdo en la carrera contra el ocaso y me trag...