He aquí el monstruo que dice te amo con los labios sellados, el trapecista de tus medias de red cubierto de cicatrices. Pasen y vean al hombre bala entre sus piernas.... - ¿Ya? - Si ya, siempre tuviste la fresa demasiada acogedora, Princesa. Con todos ustedes: el hombre con barba, el hipocondríaco de las pastillas de colores, el fakir de sus uñas largas y sus tacones afilados, el malabarista de las palabras sin acentos. No se pierdan como juega a la ruleta rusa con todos los besos que no le dan, o como es capaz de doblarse hasta caber en el bolsillo de atrás de todos los pantalones que ella ya no se pone. Observar cómo se atreve a meterse en una habitación a solas con ella que da mordiscos en el cuello y besos en la nuca y te puede arrancar el corazón con sus propias manos para ponerlo bajo una lluvia de julio. Disfruten de su daltonismo mientras el arcoiris se burla desde el otro lado, o de cómo se le escapa el único conejo de su sombrero mientras planea un abrazo interminable en un c...
Si no escribo me muero.