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Mostrando entradas de octubre, 2016

24 de Octubre.

Fría y despiadada, se guarda el veneno solo por un tiempo, y justo en el preciso momento, te lo inyecta, sin piedad, sin cariño. Su felicidad duró tres gemidos, uno por hijo, luego se glacio. Primogénita mujer, desgraciada por su padre. La vergüenza de cualquier árabe. Impura. Sobre-protectora, sobre-involucrada, sobre-metida, sobre todo. En un agujero del tiempo con la profundidad de cinco años, se marchitó entera, pero no como flor silvestre, como carne podrida. Su aguijón de punta de iceberg enfría cualquier corazón. Es un híbrido entre serpiente y escorpión. En sus patas lleva esporas de maltrato emocional. Amigas no tiene, a todas traicionó. El velo que debía cubrir su boca se hizo polvo antes de tapar su primer llanto al nacer. La culpa la tuvo el doctor, si ella podía respirar sola El latín no lo entiende, por ende el "mea culpa" esta virgen en su lengua. Paranoica a más no poder, manipuladora y machista. La vergüenza de cual...

Personalmente.

Te amo, pero no tiernamente, no como vos crees que lo hago. No, te amo como a todo lo que me hace mal. Como el primer pucho de la mañana, que ahoga mis pulmones de placer y cáncer, como la primera cerveza de la noche, la que empieza a emborracharme, como esa línea de merca que destruye mi nariz mientras la voy disfrutando. Como el porro que me marea y me hace reír hasta descomponerme. Así te amo, como a una adicción, como a lo peor que hay en el mundo. Y perdón por la comparativa, pero para amar como te amo cualquiera prefiero no amarte.