Fría y despiadada, se guarda el veneno solo por un tiempo, y justo en el preciso momento, te lo inyecta, sin piedad, sin cariño. Su felicidad duró tres gemidos, uno por hijo, luego se glacio. Primogénita mujer, desgraciada por su padre. La vergüenza de cualquier árabe. Impura. Sobre-protectora, sobre-involucrada, sobre-metida, sobre todo. En un agujero del tiempo con la profundidad de cinco años, se marchitó entera, pero no como flor silvestre, como carne podrida. Su aguijón de punta de iceberg enfría cualquier corazón. Es un híbrido entre serpiente y escorpión. En sus patas lleva esporas de maltrato emocional. Amigas no tiene, a todas traicionó. El velo que debía cubrir su boca se hizo polvo antes de tapar su primer llanto al nacer. La culpa la tuvo el doctor, si ella podía respirar sola El latín no lo entiende, por ende el "mea culpa" esta virgen en su lengua. Paranoica a más no poder, manipuladora y machista. La vergüenza de cual...
Si no escribo me muero.