Cuentan que estabas tan hermosa, que absolutamente todos creyeron de nuevo en el matrimonio. He repasado nuestras fotos, mi vida lejos de tu piel es como si alguien de repente pusiera de fondo mi voz grabada. No me reconozco sin ti. Imagino a tu madre sonriendo a las mesas, a tu prima metiendo los dedos en la tarta, a tu padre misógino buscando un baile con la chica con el vestido más corto. Intuyo que no tiraste el ramo, que la liga te la dejaste arrancar de madrugada, que has elegido Venecia para que se hunda el pasado, mientras un gondolero fornido, te desnuda sin piedad en un rincón de sus sueños. Yo, ya un cualquiera, te acepto a ti como mi mayor fracaso, echarte profundamente de menos en lo próspero y en lo adverso, en la pobreza y en la miseria, en el dolor de tu ausencia y en esta enfermedad de mi nostalgia, todos los días de mi muerte, hasta que la vida nos separe. No te recuerdo de blanco, ni siquiera en lo más intimo de tu piel, tampoco memorizo que alguna vez me dijeras qu...
Si no escribo me muero.